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Assange, a la cárcel en espera de extradición

PARÍS- El lanzador de alertas australiano Julian Assange, creador del sitio WikiLeaks, fue detenido ayer por la policía británica dentro de la embajada ecuatoriana en Londres, ubicada en el aristocrático distrito de Knightsbridge, donde vivió recluido durante los últimos siete años como asilado político.

Assange se refugió en esa sede diplomática en agosto de 2012 para escapar a la justicia de Suecia, donde había sido acusado en dos casos de supuesta violación y abusos sexuales. Apenas conocida la noticia de la detención, la abogada Elisabeth Massi Fritz, defensora de una de las dos acusadoras de Assange en Suecia, reclamó la reapertura del caso, que había sido cerrado en mayo del 2017 por la fiscalía.

Escoltado por seis policías, Assange salió de ese edificio en medio de gritos y empellones, y fue conducido hasta un furgón de las fuerzas del orden que lo trasladó hasta el tribunal de Westminster. Las imágenes de su detención lo muestran luciendo una larga barba blanca, con una pronunciada calvicie y visiblemente envejecido a pesar de sus 47 años. En su mano derecha llevaba el libro -de título profético- que había estado leyendo en sus últimas horas de libertad: El Estado de Seguridad Nacional, del novelista y ensayista estadounidense Gore Vidal.

SIN NACIONALIDAD

El ingreso de la policía a una sede diplomática extranjera -episodio poco frecuente- se produjo después que el gobierno de Quito levantó la protección diplomática y lo despojó de la nacionalidad ecuatoriana, ambas acordadas en 2012 el expresidente Rafael Correa. El actual jefe de Estado, Lenin Moreno, justificó esas decisiones por “repetidas violaciones de las convenciones internacionales”.

Como parte de su justificación, explicó que la medida fue adoptada por “la conducta agresiva e irrespetuosa” de Assange. Esa acusación, según fuentes cercanas a la organización WikiLeaks, se basa en grabaciones de las conversaciones sostenidas entre Assange y su abogado dentro de la sede diplomática ecuatoriana de Londres y registradas clandestinamente.

Gráfico: Rodolfo Gómez

Durante esos diálogos, el lanzador de alertas habría criticado a Moreno. WikiLeaks denunció recientemente que el presidente Moreno se preparaba a expulsar a Julian Assange. Pero la tensión se apaciguó la semana pasada, después que el ministerio de Relaciones Exteriores en Quito desmintió su intención de expulsarlo de la embajada, asegurando que se trataba de “meros rumores”.

Aunque la Fiscalía sueca retiró en mayo del 2017 los cargos contra Assange en las dos causas por supuestas violaciones, la policía británica había anticipado que sería detenido en cuanto saliera de la embajada por violar las condiciones de su libertad bajo fianza en 2012. Por esa infracción le impondrían un año de prisión. La primera vista judicial para definir su situación está prevista para el 2 de mayo.

En su primera comunicación después de la detención, el Ministerio de Interior británico confirmó que existía un pedido de extradición desde Estados Unidos, “donde se le acusa de delitos informáticos”. En Washington, el Departamento de Justicia precisó que el fundador de Wiki- Leaks puede ser condenado a cinco años de cárcel por el delito de “intrusión informática” y por su participación en la “una de las mayores difusiones de información clasificada en la historia de EU”.

CLAVE DE ENTRADA

La justicia de EU lo responsabiliza de organizar las filtraciones de WikiLeaks sobre las guerras de Afganistán e Irak y por la difusión de los correos electrónicos de la Secretaría de Estado y, en particular, de los mails personales de Hillary Clinton.

Estados Unidos le reprocha igualmente haber ayudado a la exsoldado Chelsea Manning a entrar por intrusión en archivos informáticos clasificados del Departamento de Defensa, donde robó 750 mil documentos que entregó luego a Wiki- Leaks para que los difundiera.

Esos archivos, divulgados en 2010, revelaron el vídeo conocido como “Asesinato Colateral”, en el que se ve a un helicóptero de Estados Unidos en Irak abrir fuego sobre un grupo de civiles y dos periodistas de la agencia de noticias Reuters. Assange al parecer ayudó a Manning a descubrir la clave de entrada de los archivos para robarlos, según documentos judiciales.

La abogada de Assange, Jennifer Robinson, denunció el carácter político de la detención: “Desde 2010 hemos advertido que Assange sería extraditado y juzgado en Estados Unidos por las publicaciones de WikiLeaks. Hoy ha quedado demostrado que teníamos razón. Esto establece un peligroso precedente para todos los medios y periodistas en el mundo”.