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Asumen universitarios mesa directiva de la Academia Nacional de Medicina

Los destacados académicos de la UNAM, José Halabe Cherem y Germán Fajardo Dolci, tomaron posesión como presidente y vicepresidente de la Academia Nacional de Medicina, en la inauguración virtual de su CLVIII Año Académico, encabezada por el secretario de Salud federal, Jorge Alcocer Varela y en la que estuvo el rector de esta casa de estudios, Enrique Graue Wiechers.

Halabe Cherem fue jefe de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM mientras que Fajardo Dolci es el actual director de dicha entidad académica.

Durante la inauguración el exrector de la UNAM, académico honorario y embajador de México ante la ONU, Juan Ramón de la Fuente Ramírez, ofreció la conferencia “Dr. Ignacio Chávez” titulada “La pandemia y sus consecuencias. Una perspectiva global” en la que expuso que la actual emergencia sanitaria es una gran oportunidad para la Medicina, pues la salud ha resurgido como un valor supremo, considerada a la par de la justicia y de la igualdad, y encabeza las prioridades sociales.

“Esto da una gran oportunidad a la Medicina y en tanto que quiera seguirse asumiendo como cabeza rectora de las ciencias de la salud tiene que revisarse, actualizarse y prepararse para afrontar lo que puede ser el más grande y complejo de los retos. No solamente es salir de la crisis sino estar preparado para las siguientes posibles crisis que se presenten en el futuro por pandemias”, dijo.

La ciencia, añadió, ha salido mejor librada al descifrar con gran rapidez la estructura del SARS-CoV-2, por permitir el acceso a vacunas rápidamente y desarrollar medicamentos.  Sin embargo, quizá no actuó con la solidaridad humana y colaboración que se requería.

“La ciencia debe fortalecer sus raíces filosóficas y su pertinencia para tener mayor autoridad y que cale más hondo en las decisiones colectivas”, aseveró.

Los años 2020 y 2021, prosiguió el también profesor emérito de la UNAM, serán recordados como el tiempo en que fuimos pandemia y más allá del impacto que ésta ha tenido en lo individual, ha mostrado las insuficiencias en los sistemas de salud, las contradicciones sociales y económicas en que vivimos, la soberbia que nos distingue como especie, y el enfrentarnos cotidianamente con la muerte ha sacudido nuestra conciencia.

“Los hechos nos obligan a revisar en lo que creíamos y no aferrarnos al pasado. Solo las cosas que respondan a las exigencias de los tiempos que vienen podrán perdurar dentro del nuevo orden social”, puntualizó.

Soluciones globales, no nacionalismos

De la Fuente Ramírez insistió en que la actual pandemia por la COVID-19 es un problema global por lo que se debe evitar actuar con nacionalismos que planteen soluciones regionales o busquen proteger solo algunas poblaciones.

“Una de las prioridades es no dejar a nadie atrás. Aquí nadie estará a salvo hasta que todos estén a salvo. La pandemia evidenció que somos mucho más vulnerables de lo que habíamos anticipado ante ésta y futuras epidemias que seguramente vendrán”, agregó.

De la Fuente insistió en que desde distintas agencias de la ONU se trabaja para la reconstrucción, recuperarnos y salir fortalecidos. En ese sentido, se han hecho recomendaciones en temas como la seguridad alimentaria, los derechos humanos, la educación, el empleo, la atención a grupos vulnerables como los migrantes y sobre la salud mental.

“Por primera vez se reconoce a nivel global que la salud mental se vuelve uno de los más graves problemas frente a este tipo de situaciones”, expresó.

Mencionó además la iniciativa de México que fue copatrocinada por más de 179 países ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre la cooperación internacional y para garantizar en condiciones de igualdad el acceso mundial a medicamentos, vacunas y equipo médico para hacer frente a la COVID-19.