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La obra de Vicente Leñero destaca por las propuestas experimentales, el rigor literario y su calidad artística

El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Teatro, recuerda a Vicente Leñero, escritor, periodista, académico e ingeniero civil que sobresalió por desarrollar una prolífica obra literaria cargada de naturalidad y precisión, la cual abarcó géneros como el teatro, la narrativa, el ensayo y el guion cinematográfico.

 

Vicente Leñero Otero nació el 9 de junio de 1933 en Guadalajara, Jalisco. Sus padres le inculcaron el amor por las letras y la lectura, orientación que lo preparó desde temprana edad para que tomara su camino como escritor.

 

Cursó sus primeros años de formación académica en su ciudad natal. Cuando terminó el bachillerato viajó a la Ciudad de México para ingresar a la carrera de Ingeniería civil en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se graduó. Posteriormente inició estudios en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. A partir de entonces hizo de la escritura su más grande pasión. En 1959 dio a conocer su primera publicación: La polvareda y otros cuentos.

 

Su estilo literario se caracterizó por el uso de un lenguaje sencillo, preciso y con toques de ironía. Su obra, de carácter realista, fue desarrollada con profundidad y reflejó la realidad de la sociedad mexicana con sus diversos matices.

 

Los temas que abordó fueron variados, entre éstos la vida, la religión, el ajedrez y la literatura misma, siempre desde lo ameno y atractivo. Su buen humor le hizo ganar un amplio público, tanto nacional como internacional.

 

“Vicente Leñero fue un escritor que incidió en los distintos géneros de la literatura, y en cada uno de ellos brilló por sus propuestas experimentales, su rigor literario y su calidad artística. No se conformó con escribir y ya, sino que en cada novela, en cada obra de teatro, en cada cuento y en cada reportaje se ponía retos estructurales y proponía formas narrativas y escénicas diferentes, lo que lo llevó a lugares insospechados”, compartió la dramaturga y periodista Estela Leñero Franco, hija del escritor.

 

La UNAM también recordó al escritor, a través de sus redes sociales.

 

 

 

Obra literaria, periodística y creación teatral

Entre su obra publicada se encuentran títulos como Cajón de sastre, Sentimiento de culpa, Más gente así, Los albañiles, Los periodistas, La gota de agua, La visita del ángel y Qué pronto se hace tarde. Su labor literaria fue reconocida con importantes premios, entre ellos el Nacional de Ciencias y Artes, en el rubro de Lingüística y Literatura, y el Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores por la antología La inocencia de este mundo.

 

Su carrera profesional se mantuvo en constante crecimiento y creatividad. A finales de los años sesenta comenzó su labor de dramaturgo. De dicha actividad resultaron obras como Los albañiles, La carpa, Los hijos de Sánchez y El juicio: el jurado de León Toral y la madre Conchita.

En materia periodística, participó en la creación de la revista Proceso y fungió como su subdirector durante más de dos décadas. Obtuvo el Premio Nacional de Periodismo Carlos Septién García.

 

Influencia en escritores y periodistas contemporáneos

“Su legado tiene que ver con su ética profesional y personal, que convierte una carrera artística en una ruta de vida llena de sentidos, significados y compromisos con nuestra realidad política, social y humana. Su libertad en la escritura y su convencimiento respecto a la diversidad creativa permitieron que mi desarrollo profesional y mis búsquedas teatrales se fueran por caminos personales, y que pudiera construir una ruta propia”, refirió Estela Leñero.

 

Las últimas dos décadas de vida de Vicente Leñero transcurrieron dedicadas a su labor periodística y literaria. El cine, el teatro y los medios de comunicación fueron los principales canales por los que desplegó su talento y capacidad intelectual. Falleció el 3 de diciembre de 2014 en la Ciudad de México.

 

“Su vida era la literatura y su mente estaba allí: en los libros, en las obras, en su máquina de escribir. Su generosidad hacia sus alumnos, amigos, colegas y familia fue inconmensurable, y dejó un gran legado de afecto y agradecimiento”, finalizó Leñero Franco.

 

La obra de Vicente Leñero, una de la más leídas en la historia de la literatura de México y pieza fundamental en la cultura de nuestro país, la cual aporta infinidad de conocimiento en todos los ámbitos del arte, se podría sintetizar con una frase de su propia autoría: “Todos los escritores, lo que hacemos al escribir novelas es reinventar y contar nuestra propia vida. Para eso inventamos personajes. La realidad le sirve a uno para decir lo que siente”.