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La pandemia no creó las desigualdades, pero sí las hizo más visibles a los ojos de la sociedad: Nadine Gasman

El Covid-19 está impactando sociedades en todo el mundo, sin embargo, no todas las personas serán afectadas de la misma manera. Dado a que esta pandemia aqueja de diferente manera a mujeres y hombres, es primordial tomar en cuenta medidas con perspectiva de género que den soporte a todas las mujeres y niñas que se encuentren más vulnerables durante esta situación.

 

Nadine Gasman, indicó que “la pandemia no creó las desigualdades, pero sí las hizo más visibles a los ojos de la sociedad. Como consecuencia de la contingencia sanitaria, se ha revelado un sistema de género injusto y desigual, y un modelo económico fallido que históricamente ha afectado particularmente a mujeres y niñas”.

 

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Por su parte, Michelle Bachelet abordó uno de los mayores desafíos, incluir a toda la sociedad para salir más pronto de esta crisis: “desde hace meses el Covid-19 nos ha desafiado como sociedad y también a los gobiernos, ha puesto a prueba los liderazgos y nuestra humanidad. Y mientras vamos superando las etapas de la pandemia se está demandando la coordinación de estrategias y acciones innovadoras que sean efectivas para todas y todos. Ese es el gran desafío”

 

Asimismo, hizo una anotación clave para entender lo que viven las mujeres: “El virus infecta a todos por igual, pero sus impactos son los que discriminan. Las mujeres y niñas se encuentran actualmente en un alto riesgo, no por incapacidad, sino debido a la discriminación preexistente y desigualdad. En Latinoamérica esto es particularmente evidente para las mujeres y niñas que trabajan en el sector informal, trabajadoras del hogar, indígenas, afrodescendientes, mujeres con discapacidad, migrantes, mujeres con VIH, todas las pertenecientes a la comunidad LGBTTI. Para protegerlas a todas, las respuestas que se generen para atender la crisis del Covid-19 deben considerar la perspectiva de género y conocer sus necesidades”.

 

La Alta Comisionada también destacó que desde su oficina se han emitido directrices en el marco de los derechos humanos que incluyen: garantizar que las trabajadoras de salud tengan acceso adecuado a equipos de protección personal y que todas las mujeres tengan acceso a atención médica, incluidos los servicios de salud sexual y reproductiva; promover la igualdad de responsabilidades en el cuidado; y declarar los servicios relacionados con la violencia de género como esenciales. Agregó que también se ha hecho énfasis en la la importancia de los incentivos económicos sensibles al género y sobre las redes de seguridad social que deberían alcanzar y empoderar a todas las mujeres y las niñas.

 

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Posteriormente, Margot Wallström, vice primera ministra de Suecia, realizó un análisis sobre los motivos por los que las mujeres se encuentran en desventaja ante las medidas adoptadas para atacar el Covid: “las mujeres se ven más afectadas durante la pandemia porque son valientes trabajadoras de la salud, son valientes científicas, son líderes en las tomas de decisiones de todos los niveles sociales y, a menudo, son obligadas a realizar trabajos de cuidados sin remuneración. Y así como son cuidadoras, también se encuentran en la primera línea de respuesta en esta pandemia”.

 

En América Latina, del total de las mujeres que trabajan, 59% lo hacen en el mercado informal y este factor, como lo comentó Wallström, es “uno de los mayores factores de vulnerabilidad de las mujeres, lo que significa no contar con seguridad social por si llegan a enfermarse y esto se agrava cuando no pueden trabajar porque se encuentran en zonas que han sido cerradas por la cuarentena”.

 

Para concluir, Gasman hizo un llamado a las y los líderes mundiales: “es hora de colaborar entre países; compartamos nuestras experiencias y prácticas efectivas para tener un impacto real y rápido en el cumplimiento de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, durante y después de esta emergencia. De modo que, a través de condiciones de cooperación internacional, se garantice la igualdad en el acceso global a medicamentos, vacunas y equipos médicos para enfrentar la crisis COVID-19, con la premisa de que los países más pobres son los más afectados, por lo que el acceso equitativo a servicios y dispositivos médicos se conviertan en una prioridad para las y los más vulnerables”.