abc Radio


Resistencia ambiental en el Huerto Roma Verde, un aliento de vida en la CDMX

Entre edificios, tráfico y contaminación, un área verde lucha por sobrevivir para mantener con vida a una sociedad alejada de la conciencia ambiental

Jair Soto | El Sol de México

La Ciudad de México, con una voraz expansión y sobrepoblación, se convierte en la mayor amenaza de extinción ambiental para sus habitantes. Las áreas verdes se han perdido entre concreto y la contaminación, sin embargo, existen puntos verdes que aún dan un aliento de vida a la capital.

El panorama no es tan desolador cuando existen héroes anónimos dispuestos a rescatar la ciudad y brindar un suspiro a su asfixiada población. Así es el caso de Huerto Roma Verde, una comuna social que tomo una iniciativa y una responsabilidad social al rescatar una zona de desastre, de miseria y terror, para convertirla en un terreno lleno de vida y convivencia.

En entrevista para El Sol de México, dos de sus fundadores, Paco Ayala y Piero Barandiarán, nos comparten la experiencia del proyecto que ha subsistido bajo el apoyo vecinal y de las autoridades de gobierno.

Paco Ayala, la principal voz de la comuna nos comenta que el huerto es “una ocupa comunitaria, una conquista de la sociedad civil organizada de un espacio que estuvo abandonado por más de 27 años y nosotros recatamos del abandono y ahora es la sede de muchos movimientos”.

Huerto Roma Verde nació hace siete años, en el 2012, un terreno abandonado por 27 años. Está ubicado en la calle de Jalapa 234, Colonia Roma, en la alcaldía Cuauhtémoc, y hace 34 años, el terremoto de 1985 derribó dos edificios de ocho niveles cada uno, el abandono convirtió el terreno en zona insalubre, un tiradero de basura y cascajo y el tiempo anexionó mayores problemas como fauna nociva, la delincuencia y la prostitución, justo en una zona de unidades multifamiliares, actividades que afectaron a los vecinos, aunado a conflictos inmobiliarios que intentaban construir viviendas, sin embargo el terreno fue declarado por el gobierno como inseguro para la construcción.

Piero Barandiarán, uno de los principales fundadores del huerto, recuerda que fue levantado con la ayuda de varios amigos, en los que destacaban arquitectos, biólogos, activistas y organizaciones de la sociedad civil. Los vecinos respaldaron el proyecto ya que era una necesidad para la comunidad. Tras levantar el huerto, “se desarrolló una metodología de integración social que nos hizo identificar e integrar más temáticas y proyectos que ahora se impulsan”.

SUS ACTIVIDADES

El huerto también es un espacio cultural que se aísla de la misma ciudad, una vez en su interior el ambiente de tranquilidad te envuelve y si se suman a las actividades que ofrece el espacio el tiempo no se sentirá pasar. Por lo que se ofrece un amplio repertorio de actividades divididas en diferentes áreas, explica Barandiarán.

De acuerdo a los espacios proyectados hay un área de integración ambiental, que comprende el huerto, la semilloteca, el invernadero, las compostas, un pequeño espacio de árboles frutales y bonsái, un laboratorio de arbolaria.

Otra de las áreas importantes es la de salud, donde hay un temazcal y un consultorio médico que se da acupuntura, o terapias alternativas como la digitopuntora, Piero destaca que se le da espacio a otros saberes tradicionales de medicina alternativa, que se les abre la puerta para su participación.

En el área de habitalidad sostenible hay construcciones de reciclaje y bioconstrucción, en el que se usan materiales como madera, bambú, barro o con plásticos de alta densidad, como PET o tetra pack, plásticos que también son procesados y son acompañados de una propuesta de tecnologías adecuadas para generar mecanismos de autosuficiencia básica. Dentro de estos mecanismos se enseña a trabajar en la captación de agua pluvial y reutilizar los residuos de las mismas u otra acción como los baños conectados a biodigestores para utilizar el gas metano.

Existe el área de reciclaje, donde se trituran plásticos y los residuos separados pueden ser intercambiados por bienes y servicios que produce el huerto, como semillas, plantas o servicios médicos o la participación de actividades culturales y talleres, agrega Piero.