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Trump abandonó a la élite mexicana: Jesús Ramírez, vocero presidencial

  • Tania Aviles
  • Miércoles 5 de junio de 2019
  • en ABC Noticias

Se perdió la idea de nación, se perdió incluso el orgullo nacional, dice Jesús Ramírez Cuevas, el coordinador general de Comunicación Social y vocero del Gobierno de la República.

¿Quién es Jesús Ramírez? Pues periodista de oficio y de profesión, estudió Ciencias Políticas en la UNAM, pero se dedica a la comunicación. “Fui reportero de una revista que se llamaba Motivos, un semanario de La Jornada. He sido colaborador, editorialista, reportero de investigación, he estado en el suplemento Masiosare varios años, y además fui corresponsal de Reuters y AP. Y además he colaborado en otras áreas que no vienen al caso hablar porque no son de la comunicación, pero sí he hecho fotografía, he sido director y productor de varios documentales, como cinco míos, y aparte he colaborado con documentalistas y periodistas de todo el mundo, de Estados Unidos, de Europa, de América Latina”.

Fue director de La Guillotina y amigo de Carlos Monsiváis. “Sí, bueno, escribimos un ensayo juntos, un ensayo periodístico y se quedó el libro ahí, no se ha publicado, es la historia de los movimientos sociales en la Ciudad de México. Pero bueno, yo colaboré con él desde La Cultura en México y luego en La Jornada. Hicimos varias cosas y yo le hacía reseñas de libros y luego colaboré como periodista en La Cultura en México”.

Monsiváis presentó a Jesús Ramírez y Andrés Manuel López Obrador en la casa del intelectual José María Pérez Gay, en 2006. “Yo era muy amigo de los dos y me invitaron y ahí en un primer acercamiento, el entonces candidato del PRD, pues me invita a participar en una campaña. No se da, pues trabajaba todavía en La Jornada y por la misma circunstancia y la dinámica que traían en la campaña, pues no nos salió ninguna colaboración, pero sí participo cuando viene toda la “guerra sucia” y toda la campaña de “López es un peligro para México”, y construimos o fundamos un comité de ciudadanos sin miedo, que era para responder a esta “guerra sucia”, a esta campaña de odio”.

El cronista insistía en que debía apoyar a López Obrador. “Cuando viene el momento del fraude electoral, la crisis política con Calderón, que se abre a partir de la elección, se hacen reuniones y después movilizaciones. Ahí es donde yo participo, digamos, ahí es donde Carlos insiste en que Andrés Manuel me escuche pensando que si yo podré ayudar en algunas cosas y resulta que, bueno, empecé a colaborar y de ahí ya no salí”.

Foto: Roberto Hernández | El Sol de México

Se embarcó en una causa perdida, ante los ojos de algunos poderosos, pero recuerda que la visión de país del grupo de López Obrador triunfó y que las masas se han dado cuenta de que la narrativa de que íbamos hacia el primer mundo está muriendo. “Señalábamos que eso no era viable como lo estaban planteando”.

Ahí estaba la nueva narrativa. “Entonces, Andrés Manuel nos convence, convence a la izquierda, convence a los partidos, convence a un sector de la opinión pública y al final convence a la mayoría de los ciudadanos, de que es fundamental tener un proyecto de nación, de que es necesario superar esta idea de, digamos, de la pérdida de identidad nacional y de la pérdida de rumbo a ir a la cola de los vaivenes del mercado mundial, con todo lo que eso significa. Entonces, su lucha es por dos vías: uno, de la idea de tener un proyecto de nación, y otra, lograr establecerlo por la vía pacífica, y son 18 años de lucha en ese sentido ¿no?”.

Y explica que hoy, en lugar de perder más la identidad de ser mexicanos, estamos reafirmando lo que somos, justo en esta globalidad.

“Eso se lo vamos a agradecer también a Donald Trump, que al dejar huérfanas a las élites, que eso no lo dicen, ni lo recuerdan, pero Trump abandonó a la élite mexicana, a la élite empresarial, a la élite académica, a la élite política, que apostaron para la integración de Estados Unidos, cuando Estados Unidos dice “no, no nos interesan ustedes, queremos sus recursos, su petróleo, toda la energía, pero no queremos a los mexicanos”. En ese momento se quedan huérfanos y es la reafirmación de la crítica que venía haciendo Andrés Manuel, de que la falta de un proyecto de nación nos estaba subordinando a los intereses estadounidenses”.

Todo empató. “Sobretodo la subordinación abierta del gobierno anterior de los priistas y panistas hacia los Estados Unidos que quedó clara con la intervención de Peña Nieto y Videgaray en la campaña electoral de Estados Unidos, apoyando abiertamente a Trump trayéndolo a México, cuando no era ni funcionario ni tenía ningún cargo y lo reciben en Los Pinos. Ahí jugaron a favor del imaginario sin saber que en realidad se estaban condenando, o sea, pensaban que apoyaban algo cuando en realidad era su condena”.

Le recordamos que todo indica que el gobierno también dejó huérfanos a los medios en este ajuste. “Bueno, es que la relación de los medios han tenido varias vertientes. La primera, que en el régimen del partido casi único durante 80 años, la relación era de sujeción, de subordinación, era la dictadura casi perfecta, la presión que había sobre los editorialistas, las cabezas, muchas cabezas se editaban en Gobernación, quién cubría qué y cómo se cubría, se definían los temas importantes en la propia Secretaría, entonces el yugo era directo desde el poder político.

“Entonces, a partir del deterioro que el propio poder político sufre con la interiorización del proyecto neoliberal, el poder político queda subordinado al poder económico, entonces lo que era la sujeción antigua del poder sobre los medios, particularmente la televisión, se invierte; entonces si todavía en el 94 Azcárraga decía que era soldado del presidente, ya diez años después era el presidente el soldado de Televisa ¿no?

“Entonces, se invirtieron los papeles. Pero eso ya se acabó, o sea, esa parte donde el poder de los medios era tan grande que ponían o quitaban, bueno de los medios tradicionales, ahora hay nuevos medios, entonces vamos a otro tipo de relación, pero justo como el cambio democrático también se da con la irrupción de las redes sociales, la fuerza con la que irrumpen los smartphones, a partir del 2007- 2008, que comienzan a crear una realidad cultural, económica, comunicacional y política completamente distinta”.

El gobierno y su narrativa comenzaron a sufrir el conflicto. “Sucede que la necesidad de legitimidad del gobierno que tampoco le funcionó, en el último gobierno, de gastar muchísimo en publicidad, pues tampoco le sirvió de mucho, pero de todos modos se gastó mucho dinero en la publicidad, creó una realidad económica artificial en los medios, pudiéramos decir que la necesidad de legitimidad política del régimen llevó al surgimiento de una burbuja especulativa a nivel de los medios que vivieron una economía artificial”.

Así se creó una bonanza artificial en los medios. “Sí, se creó una burbuja económica, entonces ya no importaban las audiencias, no importaba el público, no importaba que tú alcanzaras o no alcanzaras a llegar a tus objetivos, tú tenías un dinero asegurado con la publicidad gubernamental, permitía mantener el staff que quisieras, con la línea editorial que quisieras y con las consecuencias, sin importar las consecuencias, porque tenías asegurado un ingreso”.

Foto: Roberto Hernández | El Sol de México

El escenario de los medios en México es incierto. “Están en un proceso de transformación, están buscando audiencias, están buscando el tono, están buscando cuál es la temática en la forma de abordarlo, necesitan renovar, que es una necesidad dentro de la industria, necesitan renovar sus voces, necesitan renovar sus plumas, necesitan renovar sus ojos y sus oídos, porque lo que tienen o han tenido estaba enviciado, entonces eso no les ha permitido ver los cambios, y es que el principal cambio en este país es el cambio de la sociedad que está ordenando cambios en lo político, cambios en lo económico y cambios en lo comunicacional.

“Entonces, aquí no es el gobierno el que está exigiendo, sino la sociedad. Pero nosotros como gobierno pues estamos preocupados y, ocupados sobre todo, en que tengamos medios de comunicación fuertes, no queremos debilitar a nadie, pero sí entendemos que, ahora sí que cada quien se juega su suerte como medio en función de la audiencias, pero que nosotros no vamos a hacer nada a favor o en contra, más bien, de un medio, aún los más críticos… van a recibir la publicidad adecuada acorde con su tiraje, o sea, no va a haber ningún castigo. No va a haber una consideración política, va a ser estrictamente con criterios técnicos”.

Jesús Ramírez dice que no inventarán metodologías para invertir en los medios. Y dice que tienen identificados a los enemigos del sistema. “Estamos conscientes, pero tampoco estamos diciendo nada. O sea, de que siguen sembrando información, de que los empresarios siguen financiando un grupo de periodistas para “pegar”, o para elegir temas y de acuerdo a su agenda, está bien, a mí me gusta el periodismo de investigación, creo que el periodismo crítico es esencial”.

Habla de Mexicanos contra la Corrupción: “Pues no es tan libre, tiene agenda, porque no ven para todos lados, por ejemplo, no ven que Claudio X. González no paga impuestos, Kimberly-Clark, o que las empresas que financian todo eso, sí dicen que son muy altruistas financiando periodismo de investigación, pero porque no mejor pagan sus impuestos para que ese dinero sea para todos los gastos sociales, salud, educación infraestructura, carreteras o todas esas cosas que dicen que realmente hacen falta”.

¿Quién está haciendo periodismo de investigación en México en este momento? “Pues mira, hay escuela, la revista Proceso nace de esa escuela, algunas revistas como Contralínea, y los periódicos en sí también, te digo que Reforma hace periodismo de investigación, por momentos muy bueno, La Jornada, algunos otros medios han sacado buenas investigaciones…

—El Sol de México también.

—El Sol de México saca sus investigaciones, sus filtraciones y sus adelantos, por supuesto, digo, todos hacen su esfuerzo, nosotros queremos, y eso es una política de este gobierno, que debemos promover el periodismo de investigación, el periodismo de fondo para conocer los temas, para aportar elementos a la opinión pública, a la sociedad, para que la discusión sea mejor.