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Chelerías ilegales continúan operando en Lagunilla

En julio se prohibió la venta de celulares, bebidas alcohólicas, medicinas y se hicieran tatuajes

Propietarios y encargados de chelerías en La Lagunilla ni siquiera se molestan en torear a inspectores de la alcaldía Cuauhtémoc o del Instituto de Verificación Administrativa (Invea), ya que ofrecen abiertamente sus productos en el tianguis de chácharas que domingo a domingo se instala en esa zona.

Las autoridades capitalinas dieron a conocer en la Gaceta Oficial, el 9 de julio de este año, la prohibición de venta de bebidas alcohólicas, medicinas y celulares, así como la realización de tatuajes en dichos centros de abasto callejeros.

Sin embargo, durante un recorrido realizado por El Sol de México en las calles de Comonfort, Paseo de la Reforma y González Boca Negra, donde se venden artículos antiguos, se pudieron observar varios puestos donde sólo se vendían bebidas alcohólicas, como cervezas en su presentación de micheladas, mientras que en otros puestos se ofertaba clericot; y en la primera de esas arterias había un puesto donde se hacían tatuajes.

Lo que sí respetaron los comerciantes de antigüedades es la prohibición del Gobierno de la Ciudad de México de ofrecer celulares usados marca Roberto es decir, robados, así como medicinas.

Por los pasillos del tianguis, caminaban algunos clientes con un vaso de michelada en la diestra, mientras observaban los productos que se ofertaban ahí, como radios antiguos, periódicos y revistas viejas, sombreros, muebles y ropa.

Los precios a los que se vendían las cervezas preparadas eran según el tamaño del vaso, iban de los 30 pesos hasta los 60 pesos, de todos sabores y colores, con o sin clamato.

Entre los puestos, algunos eran de una cadena llamada Las Nenas y otro se llamaba La Consentida .

De acuerdo con la jefa de Gobierno local, Claudia Sheinbaum, el Invea, la Secretaría de Seguridad Ciudadana, personal de las alcaldías implicadas y la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México tienen a su cargo la verificación de que se cumpla la restricción, sin embargo, esto se realiza sin contratiempos y pese a que hay una constante vigilancia por parte de policías que realizan sus rondines en esa zona.