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Dan último adiós a niños de Iztapalapa muertos en incendio

  • Alejandra Trujillo
  • Sábado 29 de diciembre de 2018
  • en CDMX

Este domingo serán sepultados en el panteón vecinal de Santa Cruz Meyehualco

El Sol de México Online

Familiares y vecinos dan el último adiós a los siete niños fallecidos el viernes durante el incendio de su hogar construido con láminas de cartón y madera en Iztapalapa.

Los cuerpos son velados en casa de unos de los familiares de los menores, localizada en la Tercera Cerrada de Lucio Blanco de la colonia Santa Cruz Meyehualco.

Los pequeños cuerpos reposan en ataúdes de color blanco ante la mirada triste de la familia, quien informó que se realizará una misa en la Iglesia del Pueblo.

Este domingo serán sepultados en el panteón vecinal de Santa Cruz Meyehualco.

En la madrugada del viernes, un incendio apagó la vida de los siete menores, de entre 2 y 13 años de edad, quienes murieron intoxicados y calcinados sobre Avenida de las Torres casi esquina con Calle San Miguel, en la colonia Buenavista.

Las llamas y los gritos atrajeron la presencia de los vecinos, quienes intentaron dar apoyo, pero nada pudieron hacer frente el alcance del fuego que rápidamente avanzó ante la mirada de los padres y los consternados curiosos al saber a los niños atrapados.

A partir de las 4:50 horas, arribaron elementos del Heroico Cuerpo de Bomberos y las ambulancias al lugar de los hechos para atender la emergencia de la que no pudieron salvar a los niños que, entre la intoxicación y el fuego habían perecido en el interior de la casa que fue consumida en su totalidad.

El humo que se extendía por los alrededores impedía ver con claridad la casa en situación vulnerable que era consumida por el fuego rápidamente y que, los avecindados intentaron apagar con los pocos recursos que tuvieron a la mano, a la espera de la llegada de los servicios de emergencia.

¡Mala madre!
Más tarde Virginia, la abuela de los menores llegó al sitio conmovida por el suceso cuando fue noticiada al trasladarse a su trabajo como empleada doméstica, pero fue recibida por los vecinos con insultos que la señalaban de “mala madre” y que “vendía a sus hijas”.

Residentes del perímetro, comentaron que los niños constantemente eran abandonados por sus padres y entre lágrimas, lamentaron que terminaran así sus días debido a las adicciones de sus padres.

Los cuerpos fueron extraídos, uno a uno, de los escombros de la que una vez fue el hogar de los inocentes.