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El lago artificial se está secando en el Bosque de Tláhuac

  • Viernes 27 de octubre de 2017
  • en CDMX

A pesar de sus 43 venados cola blanca, de vacas, cerdos, caballos, conejos, guajolotes, así como patos y gallinas, que habitan la Granja Feliz, el Bosque de Tláhuac luce desolado, sin habitantes y con su lago semiseco, cuyo nivel desciende cada vez más.

El centro de diversiones se ubica en la esquina del boulevar Heberto Castillo y la avenida La Turba, en la colonia Miguel Hidalgo, de esa demarcación y desde que fue inaugurado cada vez se ha buscado dotarlo con más atractivos. En sus terrenos tiene una pista de hielo, alberca olímpica techada, una sala de teatro y un centro de enseñanza de actividades artísticas. Los domingos se imparte la clase de yoga y de domingo a sábado la zumba está presente.

Su superficie es de 270 hectáreas, donde prácticamente hay áreas de entretenimiento para toda la familia, un ejemplo de ello es la “Minimarquesa”, la cual se ubica en la parte trasera del parque y tiene una pista para correr motocicletas con las debidas precauciones.

VENADARIO

El médico veterinario zootecnista Mario Gaspar Villa habla con entusiasmo de su proyecto: “que la Ciudad de México tuviera un criadero de venado cola blanca”, el cual empezó en 2004 con cuatro hembras y un macho y a lo largo de los 13 años, ahora ya tiene un total de 43 ejemplares.

Luego se planteó “tener una granja, donde los niños convivieran con los animales que habitan en un rancho, porque debido a que viven en una ciudad casi no los conocen”.

La entrada cuesta cuatro pesos y repartidas en corrales hay caballos, vacas, dos cerdos, uno de ellos de la especie vietnamita, guajolotes, conejos, gallinas, patos y otro atractivo son tres avestruces, dos machos y una hembra. El veterinario vio crecer su proyecto hasta 2009, cuando se le despidió injustificadamente de su cargo, interpuso un juicio laboral el cual ganó y fue reinstalado al frente de esa granja didáctica el seis de junio 2015, y ahora, como antes, les da pláticas a los niños sobre los animales de la granja.

ATRACTIVOS

 Conforme avanzó el tiempo crecieron los atractivos del Bosque de Tláhuac, con La Minimarquesa, un lago artificial, pista atlética de tartán, canchas de basquetbol, futbol rápido, voleibol, una pista de patinaje sobre hielo y una alberca olímpica techada. Este lugar tambén es sede de una de las fábricas de artes y oficio, el Faro de Tláhuac, con salones para enseñanza de disciplinas artísticas.

Antes del terremoto, la afluencia de visitantes a ese centro recreativo era constante y ahora luce desolado, escasas personas acuden a ese lugar, por lo que los más de 130 comerciantes y prestadores de servicios están desesperados, porque no ven para cuándo mejore la situación.

Y es que el bosque estuvo cerrado por más de 20 días, pero fue reabierto hasta que los mismos comerciantes bloquearon la avenida Tláhuac a la altura del Paso del Conejo y exigieron a las autoridades delegacionales su apoyo. La situación se agravará debido a que el lago que hay en su interior presenta niveles críticos, en algunos sitios sólo quedan 20 centímetros de profundidad, debido a una fuga y a que las bombas están descompuestas, pues es un lago artificial.

Miguel López Ochoa, uno de los propietarios de lanchas, dijo que si la situación no se corrige inmediatamente en un mes puede secarse, como ocurrió en 2012, cuando el agua se fue por una grieta. Con remos, mostró que la profundidad del lago artificial se encuentra en un nivel crítico, en algunas partes apenas tiene 20 centímetros y así no pueden navegar las lanchas, ya que se requieren mínimo 50 centímetros.

Verdaderamente preocupado por la situación, López Ochoa dijo que solicitó unos radares especiales para tomografía eléctrica, a fin de detectar si hay grietas o fisuras en el fondo del lago y que no se vacíe, como ocurrió hace cinco años.

Demandó que los tres niveles de gobierno hagan su trabajo y los apoyen con el arreglo de la reposición del transformador y el arreglo de las bombas, “porque si se seca el lago será el acabose para el bosque”.

A pesar de que en la entrada del centro recreativo hay un puesto de mando para atender a los damnificados, ninguna autoridad capitalina o delegacional se ha acercado para apoyarlos en esta crisis, ni siquiera les han retribuido la fruta que perdieron durante el tiempo en que estuvo cerrado el parque. 

Doña Margarita, quien vende frutas, cocteles de frutas y refrescos denunció que “el jefe delegacional, Rigoberto Salgado, no se ha parado por aquí para nada”; mientras que su vecino de comercio, Rafael Morales, quien renta bicicletas también asegura que “casi no hemos tenido ingresos desde que se abrió el parque ni para pagos”.

Sus ventas, reportó, se han desplomado 100 por ciento “y ojalá la situación mejore, sino ¿qué vamos a hacer? ¿de qué vamos a comer? “

Reconoció que el despliegue policiaco aplicado después la muerte de Felipe de Jesús Pérez “El Ojos”, con el sobrevuelo de helicopteros y los operativos de vigilancia ahuyentaron a los visitantes al parque, luego vino el terremoto y el cierre del bosque “nos remató”.

La crisis llegó a la Minimarquesa, donde se rentan 30 cuatrimotos, tres por 10 propietarios, y si antes del terremoto y del cierre del parque prestaban de 15 a 20 vehículos, ahora el negoció cayó 50%.