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Fallece el medallista olímpico Carlos Girón, a los 65 años

Una bacteria hospitalaria complicó su salud y, tras permanecer en coma inducido, este miércoles finalmente fue desconectado

El medallista olímpico de Moscú 80, Carlos Girón, falleció este miércoles a los 65 años a causa de complicaciones de una neumonía.

El ex clavadista estaba internado en el Centro Médico de la Raza desde el pasado 20 de diciembre; sin embargo, una bacteria hospitalaria complicó su salud y, tras permanecer en coma inducido, este miércoles finalmente fue desconectado. Descanse en paz.

En el mes de febrero del 2013, en un examen de rutina que le practicaron al subcampeón olímpico de clavados le detectaron un aneurisma en la aorta torácica que puso en riesgo su vida.

En aquel tiempo, los médicos evaluarían las condiciones de la afección de uno de los deportistas mexicanos más exitosos en la historia olímpica.

En aquel entonces, Carlos tenía 58 años y en su palmarés recordamos que llegó a ser número uno del mundo y primer ganador del Premio Nacional de Deportes, reconocimiento instituido por el gobierno en 1975.

En esa ocasión, Girón Gutiérrez, originario de Mexicali, Baja California, escribió unas palabras que llegaron al alma.

“Por alguna razón tengo la inminente necesidad de decirles que agradezco infinitamente todo el cariño que siempre he recibido de ustedes en sus comentarios, afirmaciones, bromas, etcétera, pero más agradezco a Dios por permitirme disfrutar de cada momento de mi vida y ahora más que nunca sé que siempre he tenido la luz conmigo y que estará siempre aún después de mis días”, expresó Carlos, quien solía festejar su cumpleaños con un clavado en el Deportivo Chapultepec.

En su extensa carta que conservamos y hacemos pública nuevamente, dijo que “sería muy ingrato sino dijera que he sido y soy con todos mis seres queridos a quienes siempre estoy amando más cada día y también esta tierra a la que solo desgarrándome el alma me pueden deslindar de ella. Seguro estoy que los seguiré leyendo más adelante donde quiera que me encuentre”, palabras de un hombre de fe, a quien se le reconoce como parte fundamental de la historia de los clavados.