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¡Hasta la mad$%! Capitalinos, hartos de las marchas y bloqueos

Entre mentadas y a punto de los golpes es la escena que se repite casi a diario por las manifestaciones y bloqueos en la capital

Con información de Israel Zamarrón | El Sol de México

Entre mentadas de madre y a punto de los golpes entre manifestantes y ciudadanos es la escena que se repite casi a diario debido a las protestas y bloqueos en la Ciudad de México.

Desde esta madrugada, trabajadores dedicados al reciclaje se manifestaron a las afueras del Palacio Nacional y al no verse escuchados, marcharon rumbo al Senado de la República.

Foto: La Prensa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sin embargo, poco duró el libre tránsito vehicular en este punto, uno de los más importantes de la capital, porque en minutos cerraron los extrabajadores de la Ruta 100 reclamando los fondos de un Fideicomiso.

También en Insurgentes, pero al sur, empleados de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores cerraron el tránsito, fue tal el enojo de los usuarios del Metrobús que los ánimos se encendieron, los encararon y estuvieron a punto de los golpes.

Los manifestantes se cuentan por cientos, pero los afectados son miles, como Gabriel, repartidor de Uber Eats, quien tuvo complicaciones lo mismo para llegar a recoger los pedidos a tiempo como para llevar los alimentos a su destino, debido a que los bloqueos provocaron tráfico y cierre de calles que retrasaron su trayecto.

Alejandro, quien se mueve en bici al trabajo, se vio afectado por la invasión de la ciclovía con los autobuses que los manifestantes estacionaron sobre la vía ciclista de Paseo de la Reforma, entre Garibaldi e Hidalgo, por lo que se vio obligado a circular por el carril de los automóviles teniendo un pequeño espacio para maniobrar.

Mariel padeció la marcha que hicieron el lunes los taxistas de la Ciudad de México y otros estados en Paseo de la Reforma. Su trabajo se encuentra en la zona de Prado Norte, por lo que la unidad de la Línea 7 del Metrobús en la que viajaba fue desalojado antes de llegar a Auditorio y tuvo que caminar más de un kilómetro para llegar a su centro de trabajo.