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Inició la Temporada Grande 2019-2020

Aficionados a la fiesta de la tauromaquia se reunieron en La México.Guadalupe Vergara | El Sol de México

Jóvenes de aquí y de allá que vimos con recursos y entrega para realizar su sueño de ser matadores y ¿por qué no?, figuras del toreo. Doce tardes, ya nueve comentadas aquí.

De la décima donde tuvimos un concierto de avisos, el francés Maxime Solera no logró sacar agua de las piedras con su lote de Fernando Lomelí que como todo el encierro estuvo bien presentado pero descastados y mansos, mostró oficio y entrega y solo tuvo un aviso con su segundo. El capitalino José María Mendoza con clase y técnica escuchó con su segundo los tres avisos para que su “enemigo” regresara vivo a los corrales. Fue arropado y atendido en la enfermería por golpazo en las costillas y muñeca.

También el tapatío Ramón Jiménez vio ir de regreso a los corrales a su primero y de pilón otro. Ejecutó lo mejor de capa de la airosa tarde y trasmite. Por su parte el banderillero Gilberto Aragón saludó en el cuarto y Jorge Guerrero tuvo luxación de un dedo en la mano. Así las cosas, el siguiente viernes los triunfadores de otras tardes del ciclo 2019: Sebastián Ibelles, André Jusef, el se presentó; Hernández Medina tuvieron tela con los novillos de Caparica y dejaron estupendo sabor de boca, tienen futuro.

El broche que cerró esta temporada con varias semanas de dobles festejos finalizó con los prometedores espadas Héctor Gutiérrez, Juan Pedro Llaguno y Miguel Aguilar que lograron eco, aplausos y trofeos trasmitiendo a los tendidos con sus novillos de Barralva.

Un cartel de triunfadores: rejoneo, figura consolidada, una promesa-realidad y una alternativa a matador de toros. Combinación que como todas los otras once despiertan expectativas e ilusiones de disfrutar tardes para “salir toreando” Diego Ventura, Antonio Ferrera, Leo Valadez y José María Hermosillo y los toros, dos de don Fernando de la Mora y seis del hierro del Julián Hamdan.

Que tal como se veía en el papel, fue una buena tarde, tuvimos corte de orejas, toro de regalo, toreo a pie y toreo a caballo. Los aficionados salimos contentos con el triunfador, el joven espada José María Hermosillo, con una sola novillada toreada este año, tomó la alternativa de manos de veterano español Antonio Ferrera y cortó la primera y única oreja a “De Todo Corazón”, el único bueno y noble del encierro de Julián Hamdan, que fueron a los caballos peleando, luego cambiaron de lidia, inciertos, ásperos con malas ideas; el padrino con el peor lote, su segundo fue devuelto por nulo trapío, le tocó bailar con la más fea.

Por su parte, José María Hermosillo bordó con sólidos argumentos, temple muy sereno encontró distancia y tiempos, trasmitiendo, escuchó largos y roncos olées faena que remató con certera efectiva y buena colocación de la primera estocada puso la plaza en blanco y así pasear feliz su primera oreja como matador de toros. Con el que cerró plaza de la lidia ordinaria muy complicado José María mejor abrevió y escuchó un aviso.

También Leo Valadez de la tierra de la gente buena dejó estupendo sabor, tiene personalidad, es variado, banderilló con lucimiento pero no afiló la espada y tuvo arropón final. Diego Ventura, un maestro del rejoneo, espectacular como su cuadra torera a más no poder, puso la plaza boca abajo y no certero con el rejón de muerte, regaló ¡el noveno de la noche! con todos sus recursos y alegría el caballero portugués logró cortar una oreja. Destacando sus banderillas a dos manos sin riendas.