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Niños cambian escuela por vagones: aumenta trabajo infantil en el Metro

Son mil 420 niñas, niños y adolescentes que dejan de estudiar para ponerse a trabajar en el Metro

Deberían estar en un salón de clases, en cambio trabajan en los pasillos, andenes y vagones del Metro. Son mil 420 niñas, niños y adolescentes en situación de trabajo dentro de las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo, una imagen tan normalizada que esta problemática parece estar invisibilizada.

De acuerdo con el informe especial “La situación del trabajo infantil y el trabajo adolescente en edad permitida en el Sistema de Transporte Colectivo, la Central de Abasto y otros espacios públicos de la Ciudad de México”, que presentó este jueves la Comisión de Derechos Humanos, este fenómeno va en aumento.

El documento arroja que en 2017 eran mil 420 niñas, niños y adolescentes en situación de trabajo dentro del Metro, mientras que en 2015 eran 864, por lo que en dos años aumentó en 64.35% el número de menores de edad que trabajan en la red del Sistema de Transporte Colectivo, pero se estima podrían ser más pues no hay datos actualizados.

Por ello, la secretaria del Trabajo y Fomento al Empleo de la Ciudad de México, Soledad Aragón anunció durante la presentación, que este año se realizará un diagnóstico sobre el trabajo infantil en la capital, el cual permitirá tener datos actualizados y en general un mejor panorama de la gravedad del problema.

En el reporte se menciona que de acuerdo con estudios impulsados por la Comisión Interdependencial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y la Protección de Adolescentes en Edad Permitida de la Ciudad de México (CITI-CDMX), se calcula que el 50% de los menores de edad que trabajan en el Metro, provienen del Estado de México.

La mayoría, dijo la presidenta de la CDHCM, Nashielli Ramírez, vienen de municipios periféricos como Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, Los Reyes La Paz, Ecatepec, Chalco, Texcoco, Naucalpan, Cuautitlán, San Vicente Chicoloapan, Ixtapaluca y Villa Nicolás Romero, lo cual hace del problema del trabajo infantil un asunto metropolitano.

“Dado que el problema tiene una dimensión metropolitana, como ya se dijo, es importante flexibilizar los requisitos de ingreso a los programas sociales de este tipo de población y de apoyo a sus familias”, sugirió y refirió que los padres de los menores suelen pagar cuotas a los líderes de comerciantes para poder trabajar en el Metro.

Ramírez Hernández destacó que en el caso de los 500 menores de edad que trabajan en la Central de Abasto, el 40 % sólo tienen primaria cursada, es decir, seis años de estudio.

“Esos datos contratas con el grado promedio de escolaridad de la población de la Ciudad de México, de 15 años y más, que, según datos de INEGI, es de 11.1 años”.

Esto deriva en que los menores de edad deserten de la escuela y en el corto plazo se sumen de lleno al circuito del trabajo infantil “y padecen el impacto a sus derechos a la educación, esparcimiento, juego, salud y compromete el ejercicio de otros derechos como trabajo decente y seguridad social a futuro”, comentó la ombudsperson capitalina.