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Clausura de la Semana de la Alta Costura

Cuero, botas, labios pintados de negro: el estilo motero cerró
los desfiles de alta costura en París, de la mano de Christine
Hyiun Mi Nielsen, una diseñadora que en un año pasó de ser
despedida a crear su propia marca.

“Esta colección persigue volver a encontrar mi voz, superar
mi dolor”, explicó a la AFP esta diseñadora danesa de origen
coreano.

Vestidos largos, ceñidos a la cintura, se combinan con botas
negras tipo Martens y cintas de cuero alrededor del cuello.

Un conjunto de cuero se conjunta con una capa sedosa con flores
bordadas. Un vestido blanco de organza y tul forma corazones con la
superposición de volantes.

Las siluetas avanzan lentamente, con los labios pintados de
negro y morado. Un rostro se esconde detrás de un maquillaje
negro-anaranjado. El objetivo, convertir la pesadilla en
poesía.

Nielsen, de 40 años, no se lo habría creído hace poco más de
un año. “Me echaron de mi trabajo, era directora de estudio”,
explica esta diseñadora.

“Para alguien como yo que dedica tanto esfuerzo y amor a su
trabajo, fue muy doloroso”. Esta colección “me vuelve a
conectar con el trabajo artesanal y mi amor por la moda”.

Nielsen estudió moda en el Royal College of Art en Londres,
donde colaboró con Burberry y Alexander McQueen. Reside desde hace
tres años en París, donde trabajó para Givenchy y Balenciaga. A
este currículum impresionante se sumó un mecenas – cuyo nombre no
revela -, que la ayudó a estrenarse en la exclusiva Semana de la
Alta Costura en París, en la que también desfilaron estos días
los más grandes como Dior, Chanel, Jean Paul Gaultier y
Margiela.

Defiende una alta costura más adaptada a los tiempos actuales,
pero reivindica su razón de ser: “Tiene que haber un lugar para
las cosas hechas a mano, con conocimiento”.

La alta costura nació en Francia en el siglo XIX y se
caracteriza por prendas confeccionadas a medida.

Emplea los tejidos más nobles y no es inhabitual que se
requieran miles de horas de trabajo para una sola pieza.

El precio es consecuente: un vestido puede alcanzar los 100 mil
euros, sumas únicamente accesibles a una pequeña minoría
pudiente.

solo 15 firmas en el mundo ostentan la apelación alta costura,
otorgada exclusivamente por el gobierno francés y protegida por la
ley.

Por eso, muchas de las marcas presentes en la Semana, como Hyun
Mi Nielsen, tienen el estatuto de “invitadas”.