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Don Alejandro Martínez Vértiz debe estar preocupado y muy apenado

  • Desde Los Tendidos de la Plaza México

Los seis toros del hierro de La Estancia, que pastaron en el
rancho San Juan, ubicado en San Luis de la Paz, Guanajuato con
divisa blanco, azul rey y rosa que a partir de 1993 es el
propietario, echaron a perder la tarde de la corrida final de la
Temporada Grande 2016-2017 como primero las ilusiones y ahí en el
ruedo de la plaza la intención, entrega y oficio de los tres
toreros que partieron plaza.

Un cartel por demás interesante pues Ignacio Garibay que
vestía de malva y oro; Arturo Macías en rosa y oro; Fermín
Rivera en nazareno y oro, tres toreros, maduros, serios, probados,
diferentes en personalidad, siempre en la cara del toro, con
trofeos y salidas en hombros en este mismo coso se toparon con los
descastados, ásperos, embistiendo frenándose y con todas las
dificultades a pesar de su buena lámina y cornamentas. Ninguno
cooperó para que nadie saliera satisfecho. Ignacio Garibay estuvo
lucido con el capote que es lo suyo, logró alguna tanda,
cortísima, con “Tupinamba” que como todos nunca se
entregó.

Arturo Macías un torero de entrega, carisma y un corazón
enorme, se las vio con un lote sin emotividad ni bravura de mal
estilo, pegando arreones y al entrar a matar salió rebotado con
aparatoso y fuerte golpe. Escuchó aplausos con su segundo
dispuesto, con sitio quiso sacar agua de una piedra,
“Chocolate” era malísimo. Arturo inventó lo que no había,
mal con la espada y todavía le mandaron a destiempo, el segundo
aviso.

Por su parte, Fermín Rivera no tuvo tela para poder disfrutar
su toreo de arte, lento con el sello de la casa, como sus
alternantes nunca se desesperó ni perdió el ánimo, usando
recursos. Con un golpe de descabello, terminó con aviso esta
incruenta tarde donde los tres toreros estuvieron superiores a los
toros de La Estancia.

De lo perdido o lo que parezca, comentaron después los
aficionados, quienes defraudados mencionaron que los seis toros
fueron muy bien picados. El reconocimiento a Beto Preciado por sus
más de 40 años de trayectoria, maestro de brega en las cuadrillas
de figuras siempre acertado, reconocido por su bonhomía y
generosidad.

También se mencionó con nostalgia al aficionado de los
tendidos de sol que cada tarde gritó ¡Y qué feliz estoy y qué
feliz estoy, porque me trajo mi vieja, cabrones! Grito que se hizo
costumbre, siempre festejado por la concurrencia que ya no se
escuchará pues su autor José Marcos Velázquez, falleció
recientemente.

Y así las cosas salimos con la incertidumbre de que con qué
proyectos nos sorprenderá la nueva empresa.

En Jalostitlán, Jalisco abrió la Feria con un cartel rematado
que encabezó el maestro de Chiva, Enrique Ponce, Diego Siveti y
Sergio Flores con cinco toros de San José y uno de Teófilo
Gómez, la plaza Fermín Espinoza con lleno de no hay billetes. El
valenciano no tuvo tela con su lote y solo dejó algunos de sus
imborrables lances y muletazos con el sitio y elegancia de la casa.
Diego Silveti, corroborando su estupenda etapa, se lució con los
lances de capote y ligó una faena que fue coreada, variada y
rematada con el acero lo que le valió la oreja y petición de
otra. El torero de Tlaxcala Sergio Flores también confirma cada
tarde entrega y carácter con oreja ya en la espuerta y petición
en el que cerró plaza. Esta feria es de las más esperadas del
rumbo y ahora más con el anuncio de Enrique Ponce, figura del
toreo más de 27 años seguidos, sin que nadie le haga sombra
regalando arte y faenas inmortales. Por ese mismo día y Jalisco,
en Autlán de la Grana, con los toros de Begoña que tuvieron
distintas complicaciones; Juan Pablo Sánchez le cortó una oreja a
su primero con una faena muy festejada, como Luis David Adame que
estuvo dispuesto y se llevó otra. Los recortadores españoles
hicieron que el festejo redondeara la alegría y todos se fueron
toreando.

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HOMENAJE A PANCHO CONTRERAS, FIGURA DEL DEPORTE
BLANCO

Con bombo y platillos, un lleno de “no hay billetes” en el
Salón de Sorteos, el director de la Lotería Nacional, lic. Pedro
Pablo Treviño presentó el billete que conmemoraba los 55 años
que integraron Rafael “Pelón” Osuna, QEPD; Mario “Corazón
de León” Llamas, QEPD; Toño “Potrillo” Palafox y Francisco
“Pancho” Contreras, los “Cuatro Mosqueteros Mexicanos”, que
llegaron a competir por el codiciado titulo y trofeos la final de
la serie mundial de tenis al poderoso equipo de Australia, en 1962,
obtenido el segundo lugar y el reconocimiento internacional. A 55
años del suceso, fueron vendidos dos mil 460 cachitos de la suerte
en el territorio nacional con la fotografía de los cuatro
mosqueteros mexicanos, Una noche memorable pues los invitados se
emocionaron escuchando a Pancho Contreras reconocido y admirado
campeón del Deporte Blanco, su propia versión de la irrepetible
hazaña como otras memorables anécdotas. Pues, a pesar que México
tuvo una época de destacados tenistas, no se han repetido triunfos
de nuestras estrellas. Abrazos, fotos y autógrafos con el
destacado deportista que se entrega a sus actividades con pasión y
entusiasmo. Todas las mañanas es posible saludarlo en las canchas
del Deportivo Chapultepec. Participante integral de esa
institución del deporte, donde han surgido inmortales como el
entrenador Mario Tovar y Joaquín Capilla en clavados. Pancho
Contreras, también desde siempre, es un apasionado aficionado a la
fiesta de los toros. Llueve o truene disfruta con su esposa en su
barrera de sol novilladas y corridas en la Monumental Plaza
México, otro testigo del espectacular baño que le dio el matador
de Tlaxcala Sergio Flores a Joselito Adame y de la clamorosa
despedida del maestro Eulalio López Zotoluco, como las memorables
faenas del gallo francés Sebastián Castella, el artista figura 27
años, Enrique Ponce; el gitano Morante de la Puebla y el león de
los ruedos, Julián López el Juli y los que nos faltan, afirma
este legendario deportista, que estará muy pendiente del regreso a
los ruedos del caballero torero Giovanni Aloi…

Nos veremos más tarde… Que el cielo los juzgue…