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Universidad en Ecuador será conocida por su excelencia

POR BERTHA BECERRA Carlos Castillo-Chávez académico mexicano,
con 42 años de vivir en Estados Unidos donde estudió y dio clases
en universidades como la de Cornell, de la que han sido 40
laureados con el Premio Nobel y en la Estatal de Arizona, donde
creó el Centro Simón Levin de Matemáticas Computacionales,
Aplicadas y de Modelaje, es ahora el rector de la Universidad de
Yachay Tech, en Ecuador.

Oriundo de la Ciudad de México, con la sencillez que da el
conocimiento, dijo en entrevista:

“Fue un concurso internacional. Hubo 38 candidatos de varias
partes del mundo. Luego quedaron 10 y de esos tres, los integrantes
de la Comisión Gestora, me escogieron a mí y el presidente de
Ecuador, Rafael Correa Delgado ratificó el nombramiento como
miembro de la Junta de Gobierno, para elegirme como rector”.

De esa universidad ecuatoriana que se dedica a la investigación
de tecnología experimental, comentó que su nombre Yachay
significa: “conocimiento”. Profundo conocimiento, forma de vida
y aprendizaje.

Informó que la Junta Gestora, es la encargada de construir la
Ciudad del Conocimiento donde habrá laboratorios nacionales, una
comunidad científica de primera, como un Silicon Valley.

Se ubicará en la región de Imbabura, cerca de Urcuquí. Con
dormitorios, con biblioteca abierta las 24 horas del día. Un
concepto diferente a lo que tenemos hoy en Latinoamérica.

Refirió: “He ido a Colombia en los últimos 20 años. Decidí
que iba a construir un consorcio de universidades latinoamericanas.
Lo empezamos hace casi tres años. No es simplemente un
agrupamiento. La idea es crear un grupo de científicos que nos
conocemos bien y que estamos interesados en resolver problemas
regionales. Hay matemáticos, biólogos, inmunólogos, de todas las
áreas”. Y destacó desde la tranquilidad de la biblioteca de la
Embajada de Ecuador en México: Tratamos de resolver problemas de
sostenibilidad, de enfermedades como el virus del zika, el dengue,
y otros que son de mucha importancia para la región”. A partir
de eso empecé a ir a Ecuador, donde colaboro con el Instituto
Nacional de Salud Pública”.

Sobre su preparación académica, comentó: “soy matemático,
pero me pasé tres años en un posgrado en Biología Evolutiva en
la Universidad de Cornell”, refiere.

Sobre cómo llegó a la Rectoría de la universidad ecuatoriana,
el doctor Castillo-Chávez, explica que cuando comenzó a conocer a
la gente que participó en el consorcio, lo consultaron si podía
ser nominado para ocupar la Rectoría de la Yachay Tech.

“Para eso ya había arreglado con mi Universidad que es la
Estatal de Arizona, donde tengo un Centro de Matemáticas, el
Simón A. Levin, estar seis meses en Arizona y seis meses en
Latinoamérica, para hacer lo que me gusta”.

¿Cuál es el reto que tiene al frente de esta Universidad
ecuatoriana?

-Universidades en el mundo con este plan como el de la Yachay
Tech no surgen en estos momentos muy naturalmente. Si bien hay
algunos ejemplos, como en Arabia Saudita con la Universidad de
Kaust, donde el dinero es lo de menos. Cuenta con 10 billones de
dólares para investigación.

En Latinoamérica, la idea de construir una universidad
internacional donde la competencia entre profesores e
investigadores va a ser mundial, es muy común. La idea de Ecuador
es construir una universidad que en 20 años sea conocida por su
excelencia, y contratar a gente extraordinaria para acelerar el
proceso de innovación y cambio y dar oportunidades a más jóvenes
ecuatorianos.

También habrá estudiantes de todo el mundo, porque será una
de las universidades con uno de los estándares más altos. Los
decanos deben tener más de 100 publicaciones de los cuales 25 por
ciento deberán ser en las mejores revistas del mundo.

Para que te contraten como profesor debes tener más de 50
publicaciones. Los estándares son altísimos. Pero también los
salarios son competitivos, son altos, refiere.

Hizo hincapié que muchos de estos individuos tendrían salarios
más altos en el extranjero, pero el programa de Ecuador es la
oportunidad de hacer algo importante en tu vida.

EN LATINOAMÉRICA LO QUE SOBRA SON TALENTOS

Destacado investigador, comenta:

“Yo era profesor en la Universidad de Cornell que es como la
de Harvard y me trataban de maravilla. Todavía tengo mi
nombramiento allá y un Fondo para que hiciera mis investigaciones.
Dejé Cornell hace 14 años y todavía tengo fondos”.

Luego dice: Cuando me mudé a la Universidad Estatal de Arizona,
también fue ir a la transformación de una institución buena a
una extraordinaria. Y en 10 años, un profesor de la Universidad de
Columbia la transformó y reconstruyó la ciudad de Tempe, en la
zona metropolitana de Tucson y se le dio una transformación a una
universidad con mucha población latina.

Su transformación total fue en 12 años y en los últimos dos
se colocó como las más innovadora en los Estados Unidos, seguida
de Stanford y el Instituto Tecnológico de Massachusetts
–MIT-.

“Ese es el tipo de universidades en las que me sentí muy
útil. He tenido muchos estudiantes de Latinoamérica, muchos
mexicanos y puertorriqueños, sobre todo hijos de mexicanos. Hemos
producido un gran número de doctorados. Hemos tenido mucho éxito
en el Doctorado de Matemáticas Aplicadas, en Ciencias Sociales y
Biología”.

En la Universidad Estatal de Arizona, “creamos el Centro
Simón Levin de Matemáticas Computacionales, Aplicadas y de
Modelaje. Somos la universidad que más produce estudiantes para
dedicarse a las matemáticas”, subrayó.

Comenta que “esta plataforma de Yachay Tech nos da la
oportunidad de tener un fuerte impacto en todo el Ecuador”.

Asegura que en los países latinoamericanos hay mucho talento
para aprovechar. “Si hay talento en México, en Colombia, en
Ecuador, talento es lo que sobra. La dificultad viene en otras
direcciones. ¿Dinero?

-Es un factor para gente de provincia, más que los de las
ciudades. El otro es la falta de convencimiento total de
muchísimos latinoamericanos de que ”sí se puede”.

Eso es algo que en los Estados Unidos es cotidiano. Un
estudiante que estudió un año de español en la secundaria o la
preparatoria y si le preguntas si habla español te dice que sí.
¡Claro, estudié un año! Y te lo dicen con mucha convicción.

Y si le preguntas a un estudiante chino que estudio cinco años
de matemáticas, responde y dice “…que sabe algo de
cálculo…”

Es la diferencia con un americano que dice vamos a llegar a la
luna y vamos a hacer eso.

Esta estructura de nosotros de: ¡quién sabe!, ¡quizás!. Es
algo que está en todos lados y es increíblemente irritante. Es
muy difícil llegar a hacer algo extraordinario si piensas que solo
vas a llegar hasta aquí.

Una de las cosas que me gustaría platicar con un estudiante
latinoamericano de física, y preguntarle. Por qué estás
estudiando física y que me conteste: porque voy a ser Premio Nobel
de Física. Eso es lo que quiero oír.

En Ecuador ese es el papel que tengo que hacer: demostrarles una
y otra vez que sí se puede, dijo el investigador mexicano que
dirigirá esta innovadora universidad en Ecuador.