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Alfonso Reyes, figura esencial de las letras

Se conmemoran 6 décadas de la muerte de uno de los intelectuales más sobresalientes del siglo XX

El poeta, ensayista, narrador, diplomático y pensador mexicano, Alfonso Reyes, falleció el 27 de diciembre de 1959 en la Ciudad de México, víctima de una afección cardíaca y fue sepultado en la Rotonda de las Personas Ilustres, justamente por ser un destacado intelectual a quien se le conoció como el regiomontano universal.

Hace 60 años, dejó de existir Alfonso Reyes Ochoa quien naciera el 17 de mayo de 1889, por lo que también este año se conmemoran 130 años de que el fundador del Ateneo de la Juventud, junto con otros autores como Antonio Caso y José Vasconcelos, viera por primera vez la luz en Monterrey, Nuevo León, donde realizó sus primeros estudios y en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, que posteriormente sería la Facultad de Derecho, en la Ciudad de México, en donde el 16 de julio de 1913 se graduó como abogado.

Su pasión por la literatura y el conocimiento, llevó a Reyes, a los 21 años de edad, a dar a conocer su primer libro, Cuestiones estéticas y fue de 1912, cuando se le nombró secretario de la Escuela Nacional de Altos Estudios, antecedente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde impartió la cátedra de Historia de la Lengua y Literatura Españolas.

omo exiliado de la Revolución Mexicana, Reyes se trasladó a España, donde estuvo de 1914 hasta 1924. Ahí ejerció el periodismo. Por otra parte, publicó ensayos sobre la poesía del Siglo de Oro español, entre los que sobresalen: Barroco y Góngora.

Al autor de Cuestiones gongorinas (1927) se le atribuye ser uno de los primeros escritores mexicanos en estudiar a sor Juana Inés de la Cruz y otra de sus facetas conocidas fue su vida como diplomático en ciudades como París, Buenos Aires y Río de Janeiro.

Entre sus obras notables se encuentran: Visión de Anáhuac, El suicida y El cazador. Asimismo tradujo la obra de Laurence Sterne, G. K. Chesterton, Antón Chéjov. También la Revista de Filología Española, figura entre sus colaboraciones.

Alfonso Reyes, como poeta, realizó obras como Ifigenia cruel, Pausa, 5 casi sonetos, Otra voz y Cantata en la tumba de Federico García Lorca. En su prolífica carrera en las letras, el intelectual fue miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, contraparte correspondiente de la Real Academia Española; ocupó la silla XVII y fue director de la institución entre 1957 y 1959.

Entre sus muchos méritos como figura esencial del continente hispánico de las letras, Reyes fue catedrático y fundador de El Colegio Nacional y cabe mencionar que en 1945, obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes en Literatura y Lingüística, por su libro La crítica de la edad ateniense.