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Amor, clases sociales y ruindad política, temas de la opereta “Ayolante”

  • Domingo 12 de marzo de 2017
  • en Cultura

Apoyada en el humor negro, la crítica, la sátira y la farsa se desarrolla la historia de amor y política de la opereta “Ayolante”, de Gilbert & Sullivan, que bajo la dirección escénica de Álvaro Cerviño sigue su temporada en el Teatro de las Artes, de esta ciudad.

La obra musical, que se estrenó el pasado 10 de febrero y estará hasta este 12 de marzo en el espacio del Centro Nacional de las Artes (Cenart), muestra un mundo ficticio a través de unas hadas que son diputados en un estira y afloje sobre una relación sentimental.

Estrenada el 25 de noviembre de 1882, en el Teatro Savoy, de Londres, donde tuvo una cálida recepción y una temporada de 398 funciones, la pieza fue adaptada al español por Álvaro Cerviño, y ahora se desarrolla en un país imaginario de Latinoamérica.

El público disfrutó de esta obra de corte musical a muy poca distancia, pues se colocaron gradas en el propio escenario, donde los espectadores vieron y sintieron la respiración y el sudor de los actores, contratenores, tenores, barítonos y sopranistas en escena.

Acompañados por la contrabajista Araceli Robles Valencia, y el percusionista Lizandro Mancha, los actores cantaron e hicieron coreografías en sincronía, algunas chuscas, que arrancaron las carcajadas del público y fueron fuertemente ovacionadas por los asistentes.

Sin una gran escenografía, tan solo unos cubos de madera y un gran sillón antiguo, se desarrolló la historia en la que en un día cualquiera de una época no muy lejana, la becaria más importante y hermosa del Congreso de la República anuncia que se casará con un hombre de clase inferior.

Los diputados la amenazan con correrla de su cargo pero en realidad se las ingenian para impedir el matrimonio y poder rifarse su amor.

En la lucha por escoger con cuál de ellos debe casarse la becaria, los truculentos dignatarios convierten las sesiones legislativas en discusiones eternas, inútiles y aburridas, en una odisea ridícula de odios y amores en la que amigos se convertirán en rivales y los partidos políticos se faltarán al respeto.

Todos critican la mundana condición social del prometido de la joven, quien en realidad es un hado. Su soberana, la reina de las hadas, decide utilizar las influencias mágicas que poseen para otorgar al novio un puesto importante en el Congreso que lo haga digno del matrimonio.

Sin embargo, en el intento por ayudar a la desafortunada pareja, la monarca descubrirá que las hadas y su reino se encuentran en peligro mortal. Ella misma tendrá que elegir entre defender el enlace de su hijo o mantener el orden en su excéntrico mundo.