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Carboneros, el oro negro y una tradición en extinción

  • Domingo 25 de diciembre de 2016
  • en Cultura

Por FILIBERTO RAMOS

TOLUCA, Méx. (OEM-Informex).- En la calle de Santos Degollado,
en el centro de Toluca, se ubica uno de los contados negocios
dedicados a la venta de carbón vegetal, donde atiende Alfredo, a
quien sus clientes y vecinos conocen como "Charmín Carbones".

Su oficio, es de los pocos que perduran en los negocios del
centro toluqueño, pues no sólo la tala clandestina desde hace
algunos años ha venido mermando las ganancias, sino también lo
complicado que resulta encontrar familias que se dediquen a
producir el carbón.

Por lo que para quienes se dedican a ese oficio artesanal, es un
tipo de “oro negro” su producto.

"Aquí en el Estado de México, sólo en Villa del Carbón se
puede encontrar este producto, en la mayoría de los municipios ya
no hay gente que lo haga por la tala clandestina y porque ya se
está acabando la madera", comentó el carbonero, quien desde niño
aprendió a producir lo que vende actualmente.

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El comerciante aseguró que pese a las complicaciones de
producirlo, sus ventas en noviembre y diciembre llegan a
incrementar hasta en un 50%, pues no hay nada mejor que un buen
kilo de carbón para la cena de Navidad y Año Nuevo.

"El sabor que da el carbón a las comidas es muy diferente,
tanto como en carnes, hasta para una olla de frijoles, le da su
buen sabor", dijo Alfredo.

Según la explicación de Alfredo, hasta hace algunos años se
producía el carbón de forma artesanal y al aire libre, ahora en
su mayoría es en hornos.

La técnica tradicional es formar una pirámide con piedras y la
madera que se convierte en carbón, la cual se va recubriendo con
musgo hasta alcanzar una altura de dos a tres metros y un ancho de
base de cuatro metros.

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“La madera más común es el encino, aunque el carbón
también se puede hacer de roble, pino y maderas tropicales, pero
el de mejor calidad y el que más usa la gente es el de encino”,
mencionó el especialista en producir lo negro del carbón.

En su pequeño local, el comerciante del llamado “oro
negro”, llegan a vender hasta cinco toneladas, el cual una vez en
las bodegas, se mete al proceso de cernido para quitarle la tierra
con que viene, para luego empacarse en bolsas de dos y cinco
kilos.

Durante diciembre, los bultos de carbón llegan a vender por
toneladas, rebasando las 10 por semana, pues aunque la tala
clandestina ha mermado este producto, hay quienes continúan siendo
carboneros de corazón negro.

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