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Gael García Bernal y los “espías” latinos intervienen en Venecia

  • Tania Aviles
  • Lunes 2 de septiembre de 2019
  • en Cine

La cinta Wasp network fue presentada en el Festival de Cine de Venecia y sus protagonistas describen el reto de su interpretación

VENECIA. Cuba, años 90. Un grupo de espías se infiltra en el exilio en Estados Unidos para detener una serie de atentados contra la isla. Era la Red avispa, una historia real con la que el francés Olivier Assayas compitió ayer en Venecia.

Se trata de la cinta Wasp network donde el realizador cuenta con todo un plantel latino para recrear esos hechos, entre la española Penélope Cruz, el mexicano Gael García Bernal, el venezolano Édgar Ramírez, el brasileño Wagner Moura, el argentino Leonardo Sbaraglia y la hispano-cubana Ana de Armas.

El protagonista es René González (Ramírez), un piloto cubano que abandona a su esposa (Cruz) y a su hija en la isla para volar a Miami y, aparentemente, empezar una nueva vida sin el régimen comunista de Fidel Castro.

En realidad en Florida se suma a la Red avispa, un grupo coordinado por Manuel Viramontez (García Bernal) con el objetivo de espiar y neutralizar a los grupos anticastristas que planeaban desde Estados Unidos ataques terroristas contra el régimen.

last soldiers of the Cold War, de Fernando Moráis, la película de Assayas repasa aquellos hechos reales, el juego de espías entre Estados Unidos y Cuba, a veces con ironía y con la estética de un thriller policial de los años 90.

Para ello tuvieron que rodar en Cuba, algo “vital” para el cineasta y que finalmente consiguieron sin sufrir censuras, aseguró este domingo en la rueda de prensa de presentación en la Mostra, donde la cinta ha sido acogida con cierta frialdad por parte de la crítica.

“Grabar en Cuba era algo que tenía que ocurrir, si no hubiéramos tenido permiso para grabar en Cuba nunca habríamos hecho esta película, tanto por razones económicas como artísticas, porque es imposible recrear La Habana”, dijo el realizador, que precisamente debutó en Venecia en 1986 con su ópera prima, Désordre.

“Pensamos que habría condiciones pero no, fuimos completamente libres para hacer esta película exactamente como queríamos. Me gustaría decir que no fuimos controlados, pues lo estuvimos, pero no hubo consecuencias en la película”, aseguró entre risas el cineasta.

Pues al final logró ser “fiel” al proyecto que tenía en mente: ” hicimos lo que quisimos y lo hicimos en Cuba”, declaró, para después considerar esta actitud “sana” desde el punto de vista político.

Sobre esta película, con pretensiones de documental, planea la idea del patriotismo: ¿Merece la pena arriesgar la vida por un país? Nueve de los espías fueron detenidos a finales de los 90 y los últimos cinco fueron liberados entre 2011 y 2014.

“Los conceptos abstractos como el patriotismo, para mí, no son ya relevantes… Es una idea romántica”, expresó Édgar Ramírez.

Gael García Bernal por su parte, exoneró a los agentes cubanos y calificó como un “acto radical de amor” su sacrificio: “No iban a matar, no eran violentos, sino que querían detener la violencia”, refirió, pues su objetivo era frenar los atentados de disidentes.

De hecho los espías acabaron siendo detenidos por las autoridades estadounidenses, cada vez más hostiles ante Cuba. A este respecto Assayas opinó que la posición de la superpotencia fue “extraordinariamente ambivalente”:

“Lo ves en la película, un grupo de espías cubanos que tratan de parar la actividad de los grupos terroristas, y (Estados Unidos) en vez de arrestar a los grupos terroristas, detiene a los tipos que tratan de pararlos”, subrayó.

Una Penélope Cruz con acento cubano da vida a Olga Salanueva, la mujer de René González. Fue detenida en 1999 tres meses por conocer las actividades de su marido y deportada después a Cuba, impidiéndole verle.

La actriz madrileña expresó en rueda de prensa el interés inmediato que sintió ante esta historia y por trabajar a las órdenes de Assayas, aunque requirió un importante esfuerzo para comprender al personaje que interpretaba.