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Editorial Miguel Ángel Porrúa es orgullo de este país: Graue Wiechers

  • Miércoles 29 de agosto de 2018
  • en Cultura

Enrique Graue Wiechers, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aseguró que la amistad de 40 años que lo une al librero y editor Miguel Ángel Porrúa le ha permitido ver de cerca el desarrollo profesional que ha tenido y hoy, dijo “la casa editorial que lleva su nombre es un orgullo para todo el país”.

Durante la celebración por las cuatro décadas de existencia de ese sello editorial, anoche en el Centro Cultural Isidro Fabela “Casa del Risco”, en San Ángel, Graue recordó que la historia de esa editorial se remonta a cuando “MAP” (como afectivamente lo llaman sus amigos) era un niño que creció entre autores, libros, papel, tinta y lectores consumados.

“Su vocación no le vino por genes, sino por gusto. A los 27 años de edad emprendió la aventura de abrir su primera librería, en la calle de Donceles en el Centro Histórico. “Y desde entonces lo reconozco como gran librero; cuando se hace algo con amor y pasión, con dedicación y profesionalismo, el resultado es bueno”, abundó el rector de la UNAM.

Destacó que la biblioteca personal de “MAP” posee alrededor de 30 mil volúmenes, entre ellos varios incunables y ediciones del siglo XVI a la fecha. “El nombre de Porrúa se une por siempre a la historia del libro, y la editorial que lleva su nombre es un enorme orgullo para todo el país”, sostuvo Graue Wiechers ante decenas de invitados a la celebración.

Porrúa comentó que por tercera generación es heredero de un oficio que como sangre, por el olor a tinta entra, que se razona, se aloja en el corazón, y se asume como manera de vida”. Respetuoso del libro impreso, piensa que la opacidad así como el tacto de las texturas en los papeles, son mucho más satisfactorios que la brillantez de las pantallas.

Evocó al académico Felipe Garrido: “Él sostiene que no es lo mismo ser lector, que saber leer y escribir, y es cierto, se cree que procurando la lectoescritura saldremos del rezago y no es así; ser lector significa que se entiende, retiene y razona la lectura. Así, se requiere procurar el gusto por la lectura, para ello hay que enseñar a leer y a crear el hábito entre nuestros hijos y sus maestros”.

Estas aseveraciones en torno a las diferentes formas de lecturas, puntualizó el librero, “no significan que no seamos proclives a cambios y que despreciemos las nuevas tecnologías. Continuamente nos reinventamos y buscamos retos y nuevos recursos, así que, en lo que se refiere a nuevas tecnologías para la industria editora, estamos a la vanguardia”.

Acotó que lo anterior lo hace con respeto a los cánones del humanismo, y sostuvo al igual que Umberto Eco y Jean Claude Carrier, que “los libros no morirán”. Por eso, cuando le preguntan: “¿Las nuevas tecnologías han incidido negativamente en la industria?”, él responde que no, que lo que severamente perjudica “son los hábitos de lectura que tiene el país”.