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El escrito Juan Goytisolo fue un hombre tímido y sencillo

  • Viernes 29 de septiembre de 2017
  • en Cultura

El escritor Juan Goytisolo, fallecido el pasado junio en Marrakech, recibió en esta misma ciudad un homenaje póstumo de amigos, críticos literarios y traductores que resaltaron el carácter universal de la obra del último de los grandes heterodoxos españoles.

Goytisolo (1931-2017), al que horrorizaban los fastos de la cultura y los homenajes, tal vez no habría aceptado en vida uno, en el que cerca de veinte personas tomaron la palabra para elogiar sus cualidades humanas y literarias y reconocer su contribución decisiva a poner en el mundo Marrakech y su famosa plaza de Yemaa al Fna.

El ministro de Cultura de Marruecos, Mohamed Laaraj, subrayó que Goytisolo “eligió establecerse en la cultura del otro, lo que le granjeó el respeto universal”, en referencia a su elección de Marrakech para establecer su hogar.

El alcalde de Marrakech, Mohamed Larbi Belcaíd, resaltó por su parte que el escritor “conoció de cerca la vida de la gente humilde, lejos de los escaparates de la ciudad”, razón por la que muchos lo conocían cariñosamente como “ammi Juan”, el tío Juan.

También la arabista Lola López Enamorado, amiga personal del autor y que durante años transcribió al ordenador los textos que se obstinaba en escribir con bolígrafos “bic”, subrayó que Goytisolo “daba lo mejor de sí cuando se encontraba rodeado de gente sencilla” de la medina de Marrakech y del Café de France de la plaza, donde cada tarde se tomaba un té rodeado de gente corriente.

Contó numerosas anécdotas para ilustrar su aversión a la fama y la lisonja, como cuando un presidente mexicano de paso por Marruecos quiso visitarlo y él dejó dicho: “Ya sabe dónde encontrarme, en el Café de France”, y a las 7 de la tarde unos funcionarios desplegaron una alfombra roja en la plaza y hasta su mesa del café para que por allí caminara el presidente.

“No era huraño, era sencillamente tímido”, aclaró la arabista López Enamorado.