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Documentan el fascinante mundo del tiburón blanco

Por CARMEN SÁNCHEZ
Las características, mitos, secretos y realidades de una de las especies más temidas y enigmáticas de los mares, se descubrieron en la presentación del libro El gran tiburón blanco protector de los océanos del biólogo Édgar Mauricio Hoyos, con los comentarios de la escritora Ángeles Mastretta.

Considerada como la primera obra sobre el tema en América Latina, la publicación, un trabajo en conjunto con la Alianza WWF, organización independiente de conservación y Fundación Telmex Telcel, fue presentada en el Museo Soumaya de la Ciudad de México.

En la publicación de 119 páginas que cuenta con ilustrativas fotografías se ve el trabajo de fotoinvestigación y colocación de marcas acústicas y satelitales a los ejemplares que llegan a Isla Guadalupe que debido a sus características, visibilidad del agua, número de animales que se pueden ver en un día (hasta 33) y su lejanía y aislamiento, la hacen tener la única población de tiburones blancos apartada de la cosa, así como condiciones prístinas el área natural protegida, reserva de la biosfera de este arrecife en Baja California, que se consolidó como el mejor lugar del mundo para observar al ejemplar, informó el investigador Édgar Mauricio Hoyos.

En su intervención, salpicada con humor y estilo literario Mastretta indicó que por medio de este libro pudo conocer el fascinante mundo del tiburón blanco del cual se enteró “ni les gustamos los seres humanos. Tienen buena vista y cuando ven a una persona, perciben que no es de gran valor energético y lo liberan, porque tienen una digestión lenta, se retardan; les hacemos daño a su estómago e intestino”, indicó la escritora.

La autora de Arráncame la vida hizo referencia a la manera de reproducirse de dicha espacie, donde los machos tienen dos pterigopodios, o sea dos penes que agradeció a la naturaleza “qué bueno que no pasa en la especie humana”, bromeó.

Asimismo, se hizo énfasis en que el tiburón blanco es una especie que ha evolucionado durante 11 millones de años hasta convertirse en el rey de los mares, por sus características anatómicas y sus seis sentidos, gusto, oídos, vista, olfato, línea lateral sensorial y eletrorrecepción, que le permiten orientarse, navegar y detectar a sus presas entre las que se encuentra el elefante marino.