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La figura del padre en la intervención de la escalera del Centre Pompidou Málaga

  • Lunes 6 de marzo de 2017
  • en Cultura

  • María Esther Beltrán Martínez

ANDALUCÍA, España.- En el marco del MaF (Málaga de festival), el artista malagueño, José Luis Puche, interviene en la escalera del Centre Pompidou Málaga, con la obra, “Papá”.

Previo al Festival de Málaga, Cine en Español, que se realiza cada año, para este 2017 se suma un número importantes de creativos que conforman el MaF.

En está edición se ha realizado una selección de artistas de todos los géneros creativos. Y para realizar la intervención de la escalera del Pompidou hicieron una selección de diversas propuestas artísticas, siendo Puche el elegido que busca con su obra redefinir los límites de la teoría del no lugar, de Marc Augé, al tiempo que incorpora al espectador en la obra para que sea éste con su mirada la que lo complete y habite.

El artista indicó que recurrió a la teoría del no lugar para crear una obra de profundo calado
estético y poético.

“La teoría promulgada por Augé es una de las más urgentes del actual siglo por lo que ofrece su entramado, una reflexión sobre todos esos lugares de tránsito donde el ser humano no puede ser pero sí estar, donde las relaciones entre personas se fracturan para convertirse en urgencias definidas por las no relaciones”.

El artista malagueño, quien expondrá en este mes en Nueva York comentó que “Papá” es una intervención que invierte el significado de esta teoría dotando así a este espacio de tránsito de un nuevo significado, gracias a la incorporación de un elemento primordial para la definición de la humanidad: el vínculo con el otro y su ejercicio, la memoria y el peso de la familia en la experiencia
de la vida.

“El espectador encontrará una parte fundamental en la vida del artista, su padre, vínculo que ofrece a quien mira para que se incorpore al lenguaje de la obra; crea un cordón umbilical entre padre e hijo que sirve de metáfora de la consideración de las relaciones familiares como memoria sentimental de la existencia social y colectiva”.

La obra pretende activar espacios estancos del pasillo y tiene por objeto un gran retrato donde la mirada es cómplice y protagonista. Si Augé aboga por la poca relación que existe entre agentes y el objeto de estos “no espacios”, el francés Michel de Certeau apuesta por la humanización de los mismos a través de la elaboración de una historia que puedan compartir transeúntes, visitantes y turistas.

Si al bajar por la escalera para encontrarse con las creaciones de los diversos artistas internacionales no se ve la intervención, al llegar al final uno se encuentra con la obra del padre, que roba la atención y uno descubre diversos detalles.