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Literatura: “Las hijas de Eva y Lilith”

POR ROBERTO RONDERO

Más de 100 fuentes bibliográficas consultadas sobre la
historia de la mujer en un lenguaje accesible para todas,
regalándose otra mirada pero haciendo partícipes y reivindicando
también a los hombres, así fue escrito el libro “Las hijas de
Eva y Lilith” (Editorial Grijalbo, 202 páginas), de la humanista
y comunicóloga Elisa Queijeiro, quien agrega en su portada el lema
“Conoce y sana a todas las mujeres que hay en ti”.

Entrevistada por EL SOL DE MÉXICO, Elisa Queijeiro tardó cinco
años en publicar “Las hijas de Eva y Lilith”, que plantea la
historia de la mujer “para dejarle de echar la culpa al otro”,
con un lenguaje sutil y cuyo objetivo, como ella lo asegura “no
es el de lastimar la fe de nadie pero que propone vivir con mayor
libertad, sin la lápida de la interpretación y el invento.
¿QUIÉN LA VOLVIÓ DEMONIO?

-Elisa, además de la ardua investigación, ¿qué fue lo más
complicado de este libro?

-Aterrizar todas las fuentes que investigué a profundidad,
fueran judías, arameas o bíblicas, plantear la historia de la
mujer para una lectura sencilla, no para académicos ni expertos,
sino lo más cercano posible para las y los lectores. Estoy muy
contenta y satisfecha de que se tiene una segunda reimpresión para
alcanzar a más lectores.

-¿Qué tanto sabemos de Lilith? ¿Por qué desde niños en la
catequización sólo se menciona a Eva?

-Lilith fue encriptada en 16 libros de historia, muchos
prohibidos hasta la fecha. ¿Quién la volvió demonio? Ella
representa a todas las mujeres que han sido calladas y apedreadas
por su conducta, fue la primera que dejó a un hombre, la que supo
decir “no”. Quise acercarla al mito, fue como si ella se me
presentara y me dijera: “Habla por mí”. A lo largo de su
libro, Queijeiro deja constancia que la historia de Eva fue mal
contada y Lilith fue sentenciada. “Nosotras somos sus hijas, y
por tanto su herencia”.

“Las hijas de Eva y Lilith” desnuda que nunca hubo manzana
en el Edén y que la serpiente no engañó a nadie; que no había
solo un árbol valioso y prohibido, sino dos, y que la expulsión
del Paraíso fue consecuencia de la sabiduría adquirida, no de la
desobediencia cometida, que Eva sabía lo que hacía, y que hubo
otra esposa de Adán, la bella y sensual Lilith.

…”Lo curioso –dice la autora en su libro- es que Lilith
nunca ha levantado la voz para defenderse. No existe un solo pasaje
donde tenga voz. Es la gran silente. Así que también en ella
están todas las mujeres que no han podido hablar y contar su
historia: las quemadas por el invento, la sospecha, la envidia y el
puritanismo de otros”.

-A todo esto Elisa, ¿te gusta el término de mujer
empoderada?

-No me gusta, es un término tibetano. La palabra no remite a lo
gastado, trillado. Me agrada más la palabra “reconocimiento”,
es un término más sutil, menos divisionista. Al escribir este
libro comprendí que la investigación y el conocimiento tienen
otro sentido.