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Rosa Ribas participa en el Festival Huellas del Crimen

  • Domingo 9 de septiembre de 2018
  • en Cultura

SAN LUIS POTOSÍ, SLP.- Es una de las seis escritoras y conferencistas que participa en el festival Huellas del Crimen que se realiza en la entidad potosina, también es de las pocas autoras hispanas que aborda el género negro, y sobre ello habla en entrevista para saber cómo es tocar estas historias y “no morir en el intento”, así como la forma en que entran en su cabeza.

“Eso es lo que me pregunto. –explica con asombro y una disposición abierta a la charla-. Casi nunca recuerdo el punto exacto en el que tengo el germen de una novela, se van juntando muchos estímulos, algo que has leído; todo se combina y llega el impulso de darle forma y cuando escribes te das cuenta que se ha ido acumulando mucho material, desde historias personales, porque aunque escribas ficción criminal y es un género que puede parecer que está muy enmascarado y muy centrado en la historia de mostrar un crimen, finalmente eres la autora y por algo la has escrito, porque estás hablando de cosas que son importantes para ti”.

La autora de La detective miope y Don Lenguas explica por qué escribe historias con el suspenso como ingrediente principal: "Creo que me quiero ver como parte de una generación de escritores que no tiene ningún prejuicio a la hora de escoger los géneros. Tomas de lo que la literatura te ofrece lo que te parece más útil para tu una historia, también que sea un texto comunicativo, porque queremos que los lectores nos acompañen y yo creo que hemos perdido los complejos con el misterio, porque antes era un tipo de escritura mal visto, que se consideraba menor”.

Ribas menciona que con el trabajo de algunas autoras se ha perdido el prejuicio de que las mujeres no son capaces de escribir novela policíaca, algo contradictorio pues se ha registrado que el género femenino es el que más lee y “con esto tiene que luchar constantemente, las autoras tenemos que estar ganándonos nuestro espacio para ser vistas de la misma manera que son vistos los autores masculinos en el género policial, como si lo nuestro fuera blandito, es tan duro como pueda ser la novela escrita por un hombre o tan emocional, tenemos la suerte que estas autoras nos han abierto el camino para que yo pueda hacer lo que quiera y espero que me lean como a cualquier otro autor”.

La escritora, cuya obra se ha traducido al alemán, reconoce que hay algo catártico en escribir novela negra: “Tienes que pensar en lo que vas a causar en el lector, es una manipulación de los sentimientos para conseguir emociones y para eso tienes que apostar a lo fuerte”, señala.