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Una casa portuguesa | Hojas de Papel Volando

  • Domingo 1 de julio de 2018
  • en Cultura

En una casa portuguesa queda bien

pan y vino sobre la mesa,

y si alguien toca humildemente a la puerta, se sienta en la mesa con nosotros

Nada más en Portugal pudo ocurrir esto. La guerra tiene caras distintas: todas trágicas, aunque de pronto, como sol en agua fría, aparece la naturaleza humana y "se despliega su mejor expresión y surgen claveles que son el aroma, color, belleza y el signo de una paz indispensable".

Un esbozo del hito histórico. Luego de la larguísima dictadura de Antonio Oliveira Salazar, que dominó Portugal desde 1932 y a quien, a su muerte en 1970, le sustituyó Marcelo Caetano para la preservación de la dictadura que parecía interminable.

En febrero de 1974, Caetano fue obligado por la vieja guardia del régimen portugués a destituir al general Antonio Spínola y a su gente porque propuso cambiar la política colonial portuguesa que ya les era muy onerosa.

Spínola se había hecho de la simpatía de la mayoría de los jefes militares que se oponían al régimen luego de publicar un libro muy crítico a la política de guerra colonial portuguesa en sus colonias de África, y que se debía –escribió en su libro Portugal e futuro- buscar una solución política a las revueltas en Mozambique y Angola.

Así que esa destitución hizo nacer al Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA), integrada por militares de élite que iniciaron una conspiración que llevaría al golpe de Estado que hizo caer al nuevo dictador.

A las 10.55 de la noche del 25 de abril, el periodista Joao Paulo Diniz transmitió a través de la Radio Emissores Asociados de Lisboa la canción E depois de Adeus, muy famosa por entonces y la cual era la señal para que las tropas rebeldes ocuparan sus puestos y sincronizaran relojes. A las 00.25 del 25 de abril, la Radio Renascenca, transmitió Grandola Vila Morena, una canción que había sido prohibida por el régimen militar: era la segunda señal pactada por el MFA.

Ahora los militares oponentes al régimen habrían de ocupar puestos estratégicos en todo el país; actuarían de forma coordinada con el mando establecido por el mayor Otelo Saraiva de "Carvalho desde el cuartel de la Pontinha, en Lisboa.

A partir de la una de la mañana las guarniciones de Oporto, Santarém, Faro, Braga, Viana do Castelo decidieron seguir las órdenes del MFA y ocuparon aeropuertos y aeródromos. Tomaron además instalaciones del gobierno civil.

A las 3 de la mañana se enviaron llamados por radio de los oficiales jefes del MFA para que la gente permaneciera en sus casas y a la policía que no se opusiera a las tropas.

Caetano dio órdenes a militares fieles para detener a los rebeldes por la fuerza. Sus órdenes no fueron obedecidas. Mientras tanto la multitud portuguesa ya estaba en las calles mezclada con los militares sublevados y en su apoyo.

Celeste Caeiro, una camarera que regresaba a su casa con las flores de los adornos de una fiesta pasó por el lugar. Un soldado le pidió un cigarro desde un tanque en la plaza del Rossio en donde estaba el convoy militar. La muchacha nada más llevaba los ramos de claveles y le dio uno.

El soldado lo puso en su cañón y los compañeros repitieron el gesto colocándolos en sus fusiles, como símbolo de que no deseaban disparar sus armas. La acción se extendió por toda la ciudad y las mujeres corrieron a entregar claveles a los soldados sublevados que las colocaban en sus fusiles. Fue la Revolución de los Claveles.

Luego Caetano cayó; exigió que su dimisión la haría frente a un militar de alto rango, lo que ocurrió. Enseguida, con su gente, salió al exilio en Brasil. Y comenzó la democracia.

Y ya podremos recuperar la calma escuchando la música portuguesa y a la lectura de sus grandes escritores; todos de un país no muy grande en extensión: 92 mil 212 kilómetros cuadrados en donde conviven algo así como 12 millones de habitantes en una nación que es guapa de origen con ciudades así mismo emblemáticas: Lisboa, su capital, Oporto, Guimaräes, Aveiro, Coímbra, Faro, Funchal y Ponta Delgada. Todo ahí está marcado por la historia, la alegría y la nostalgia.

José Saramago (1922- 2010), en su excelente Viaje a Portugal, nos hace caminar paso a paso su país querido y en el que reclama la existencia de fronteras.

“Venid acá, peces, vosotros, los de la margen derecha, que estáis en el río Duoro, y vosotros, los de la margen izquierda, que estás en el río Duero, venid acá todos y decidme cuál es la lengua en que habláis cuando ahí abajo cruzáis las acuáticas aduanas, y si también ahí tenéis pasaportes y sellos para entrar y salir…”.

Y de ahí en adelante el Premio Nobel de Literatura en 1998 nos describe paso a paso un gran recorrido por su país, con la mirada cariñosa de quien ha vivido lejos mucho tiempo, pero también es un viaje a sí mismo; a un encuentro con sus culpas y con sus esperanzas de redención; una mirada optimista y admirada, azorada si se quiere, pero nunca una mirada indiferente.

Como no era indiferente la poesía de un gran- de de Portugal: Fernando Pessoa (1888-1935) el enorme surrealista que legó a todos la grandeza de espíritu como la del pensamiento.

El poeta es un fingidor. Finge tan completamente Que hasta finge que es dolor El dolor que de veras siente.

Y quienes leen lo que escribe, Sienten, en el dolor leído,

No los dos que el poeta vive

Sino aquel que no han tenido.

Y así va por su camino, Distrayendo a la razón, Ese tren sin real destino Que se llama corazón.

Aunque nació en Portugal, ocurrió gran parte de su vida en Sudáfrica, para regresar luego a su país en donde fue periodista y hacía traducciones del inglés al portugués, mientras que escribía su poesía: ya con su nombre o con sus famosos heterónimos –identidad ficticia- algunos de los cuales se hicieron famosos, como Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Bernardo Soares y Ricardo Reis.

¿Y qué tal el gran heredero de la literatura Iusa como fue José Maria Eça de Queirós (1845-1900), considerado por muchos el mejor realista de su país en el siglo XIX? A él debemos ese encuentro- desencuentro entre el realismo y el romanticismo predominante en la época, y de ahí obras indis- pensables de la literatura portuguesa: Los Maia; El misterio de la carretera de Sintra; El crimen del padre Amaro; La tragedia de la calle de las Flores; El primo Basilio…

“(…) Pero un sufrimiento aún mayor vino a amargar mis días. Al creerme arruinado, todos aquellos a quienes mi opulencia humilló me cubrían ahora de ofensas, como se cubre de inmundicia la estatua derribada de un príncipe depuesto (…)”

"Hay también otra cosa que se entiende bien, y es que la población trabajadora de Irlanda se muere de hambre, y que la clase propietaria, los terratenientes, se indignan y reclaman el auxilio de la policía cuando los trabajadores manifiestan esta pretensión absurda y revolucionaria: ¡Comer!".

Más, muchos más escritores herederos de Os Lusiadas –una de las mejores epopeyas de épica que produjo el renacimiento y que nace, precisa- mente, en Portugal con Luís de Camões en 1572. (Lusiadas significa ""los hijos de Luso"", y según leyendas, los portugueses descienden de Luso, hijo del dios Baco que conquistó el territorio que sería Lusitania, o sea, Portugal).

Pero ya está ahí, esperando António Lobo Antunes (1942), que conoce bien a los mexicanos y que en septiembre de 2008 el jurado de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara le concedió el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances.

La vasta obra del doctor en medicina abarca la grandeza de Portugal en sus distintas expresiones literarias: Comisión de las lágrimas; Sobre los ríos que van; ¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar?; El archipiélago del insomnio; Conoci- miento del infierno; No entres tan deprisa en esa noche oscura…"

“Es un autor de portentosas cualidades en estilo e intención, sutil por momentos y casi siempre brutal, describe como nadie cuando narra, relata como ningún otro cuando des- cribe. Lobo Antunes cuenta una historia desdoblada que desgrana como nunca antes la sectaria e insostenible relación entre las comunidades que colonizan y las que son colonizadas. Angola es África, Portugal toda Europa…”

Y de ahí en adelante escritores notables los ha habido y hay en Portugal: Sophia de Mello Breyner Andresen, poeta notable que fue; Florbela Espanca, escritora y precursora del feminismo en su país; Mário de Sá-Carneiro, uno de los mayores exponentes del Modernismo, autor de Indícios de Oiro; Al- fonso Cruz, autor de A contradicao Humana; José Rodrigues Dos Santos, El último secreto; José Milhazes, As Minhas aventuras no país dos Sovietes; Manuel Pinto Coelho, Chegar novo a velho o Pedro Chagas Reitas, ¿Queres casar conmito todos os días?"

¿Cuántos faltan? Muchos. ¿Cuántos sobran? Ninguno.

Pues eso, que este año la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, tiene como país invitado a Portugal. Gran acierto. Lo que no significa que su presencia se nutra sólo de historia o literatura; estará presente también la pintura, la cultura popular y, sobre todo el ensueño de la música portuguesa.

Que va de las Danzas de Vira, Los pauliteiros, los Corrindinhos, los bailinhos y, sobre todo el fado, el ilustre y siempre querido y recordado fado portugués que se nos impregna de saudade, tristeza, nostalgia y esperanza. Ahí están Teresa Salgueiro, Mariza, Mafalda Anauth, Dulce Pontes, Carlos do Carmo, Alfredo Mareneiro, Camané y, por supuesto, por supuestísimo la gran Amalia Rodrigues.

¿Quién es ella que nos acecha al paso? ¿Quién nos recuerda que caminamos por Lisboa, Coímbra u Oporto?

¿Por qué al paso suave y quieto con la mirada absorta de esas ciudades, pueblos, villas, campiñas, caminos, callejuelas medievales y modernas que nos gritan que todo está ahí, cifrado: La historia de una nación que ha luchado y ha vencido y que sigue el camino."

Ese es Portugal… con su gente orgullosa de su origen y su linaje; y esa es la Casa Portu guesa, en donde nos esperan con un plato en la mesa, para compartirla con todos, con to- das, con cada uno: para ellos, para nosotros para todos.

Shhhh… Silencio. Dejemos que Amalia nos recuerde que estamos en Portugal y que aquí es nuestra casa… y hay cuatro paredes cantando…

jhsantiago@prodigy.net.mx