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Vicente Rojo y su “Escenario abierto”, arte de diversos colores

  • Jueves 27 de julio de 2017
  • en Cultura

Por ANA MARÍA LONGI
Artistas, funcionarios y un gran número de compatriotas, buscaron el reciente sábado 22 al mediodía a Vicente Rojo, para felicitarlo. Debido a que se tomó muy en cuenta, que el Centro Nacional de las Artes, se construyó en 1994; y que, al inicio del año 2000, un equipo técnico comenzó a colocar azulejos de diversos colores sobre la superficie del Aula Magna José Vasconcelos, concebida por el arquitecto Ricardo Legorreta. Pero lo interesante aquí , es que el famoso constructor, entregó al pintor, escultor y diseñador gráfico Vicente Rojo (Barcelona 1932), los planos del edificio y la retícula exacta de los cuadros de cerámica que cabrían para cubrir la construcción. Es decir, que a Rojo, se le encomendó también la obra plástica cuando se construyó el Cenart, hace 23 años.

De esta manera, Vicente Rojo, vivió momentos muy agradables. Ya que dentro de una divertida charla salpicada de anécdotas, estuvieron presentes directivos, profesionistas y especialistas en arte tan reconocidos como Germán Montalvo, Fernando González Gortázar, Silvia Navarrete y Ricardo Calderón. Mismos, que en el centro de las cinco sillas colocadas en el foro de la Aula Magna José Vasconcelos, escucharon decir a Vicente Rojo, que la palabra “Mural”, le “consternaba”: “A mí, me gusta más calificarlo como ‘atmósfera’ o ‘ambiente exterior’… Por esta razón no va firmada: porque desde el momento en que está hecha y puesta, es del dominio público”, aclaró el artista.

Empero, como ese mismo público quería conocer más detalles de aquella “atmósfera” o aquel “ambiente exterior”, el nombre del bello legado recubierto de azulejos, dejó de ser un misterio para las nuevas generaciones que se encontraban allí. En primer lugar, Vicente Rojo, precisó que la obra se llama Antimural… Escenario Abierto, y que cuando el arquitecto Ricardo Legorreta, autor del plan maestro del Cenart, lo invitó a intervenir en el edificio que albergaría el Aula Magna, él enseguida pensó en textiles, cajitas de Olinalá, cestería, piezas de barro y hasta en alebrijes, pero no. Escenario abierto, es una obra realizada con miles de azulejos artesanales de colores azul marino, granate, rosa, lila, malva, verde y naranja. Aparece sin firma, debido “a que no quise que fuera una obra de geometría impura del dominio público”.

¿POR QUÉ ANTIMURAL?

“Por esto mismo también, lo llamé Antimural, agregó Rojo, porque la palabra mural dentro de la cultura plástica mexicana tiene una presencia enorme, y yo de ninguna manera quería ni podía acercarme a esa esencia. Entonces lo llamé así, debido a que plasmé imágenes no convencionales sobre todo en la visión de los grandes muralistas. Si bien Carlos Mérida había hecho cosas hermosísimas en murales para edificios, yo quería apartarme un poco de lo que se considera como muralismo mexicano que es muy impresionante y al que sabía que de ninguna manera podía acercarme”, expresó el artista nacionalizado mexicano. Para después agregar: “Creo que la obra pública que llega a convertirse en anónima es la acertada”. Frases que ya había emitido desde el año 2000, en que el mencionado espacio artístico, ha servido de escenario para espectáculos, actividades infantiles o simplemente para sentarse a contemplarlo detrás de la fuente cercana que tan gratamente lo antecede.

Aún cuando el directivo Ricardo Calderón, hizo referencia que con el propósito de mantener en condiciones óptimas el “antimural” de Vicente Rojo, la Secretaría de Cultura, a través del Cenart, inició a finales de 2016, una serie de trabajos en el Aula Magna, como son el retiro y sustitución del azulejo artesanal que recubre sus fachadas; demolición y reconstrucción de la losa flotante; impermeabilización de cubierta; sellado de grietas en muros, losas y juntas; así como sustitución de ajas de agua pluvial. Los trabajos fueron ejecutados por la empresa Arquitectura Xtrema7 S.A. de C.V., con la aprobación de la Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble (DACPAI) del Instituto Nacional de Bellas Artes, que emitió la opinión de la viabilidad de restituir y fabricar los azulejos artesanales, respetando las especificaciones que fueron en su momento validadas por el artista. Aseverándose, que no solo se pidió al artista su autorización sino, que las piezas aprobadas están firmadas por él en su parte posterior.

EL EXILIO DE VICENTE ROJO, EN 1949

Apasionante, positiva y ejemplar, sin duda, la vida de Vicente Rojo. Ya que en la reunión, el artista remarcaba sonrisas, al comentarse que llegó a México en 1949, exiliado de la España franquista. Etapa en la que el maestro Rojo, se desarrolló admirablemente en el campo cultural articulando el trabajo editorial con una producción de arte plástico, convirtiéndose en un referente del diseño editorial y la cultura visual mexicana desde la segunda mitad del siglo XX, con colaboradores como Octavio Paz, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Álvaro Mutis, José Miguel Ullán, Bárbara Jacobs y Juan Villoro. Así, desde la década de 1950, dentro de su impresionante biografía artística, Rojo se ha posicionado como uno de los pintores más importantes de la generación que innovó con el arte abstracto, y como uno de los principales diseñadores gráficos, editores y directores artísticos del país con publicaciones como Artes de México y Artes Visuales.

Como socio fundador de Ediciones Era, Rojo se consolidó como un pensador de vanguardia de la llamada “nueva izquierda”; incentivando la difusión de la literatura, el pensamiento crítico y las manifestaciones culturales en México e Iberoamérica. Como editor, Rojo planteó el espacio del libro como “un objeto de experimentación artística, con propuestas que permitían la experiencia de manipular los textos. Y como artista y editor experimenta la geometría como frases y palabras, y no como geometría en sí misma”.
Un beso… Y hasta la próxima charla

anamarialongi@gmail.com