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[Video] Inicia el mes de la lucha contra el cáncer de mama

  • Viernes 16 de febrero de 2018
  • en Cultura

“Un día me doy cuenta que estoy sangrando de uno de mis
senos, como si me hubiera cortado; fue algo terrible y más cuando
leo que ninguna secreción debe salir de ellos, y si es así, es
cáncer maligno”.

Ella es Rossy Mariscal Del Ángel, de profesión maestra, una
mujer muy estimada en los círculos sociales, por su carisma, su
altruismo y quien un día vivió uno de los peores miedos que pueda
enfrentar una mujer, el tener cáncer de mama.

Rossy es una de las mujeres que se une a


EL SOL DE
TAMPICO



para promover la cultura de la
prevención, dando su testimonio, y muy amable estuvo en nuestras
nuevas instalaciones para platicar sobre el proceso tan duro y
terrible que vivió, hace casi un año y medio.

“Fui a Oaxaca, mi tierra natal, a una fiesta, y cuando llego a
mi casa veo con sorpresa que algo no estaba bien, porque al
quitarme mi ropa interior, específicamente mi sostén me doy
cuenta que tenía sangre, estaba manchado del lado izquierdo; en
ese momento lo único que pensé: me corté un dedo, ¿qué me
pasó?, ¿me rasguñe?, pero no, cuando accidentalmente me rozo mi
pezón empieza a escurrir sangre, Dios, en ese momento salí de mi
vestidor a la cama, donde estaba mi esposo, porque era de noche, le
dije: José Luis estoy sangrando, me abraza y trata de
tranquilizarme”, nos relata Rossy.

Agrega que en ese momento anhelaba que le dijera que todo estaba
bien, pero “yo veía que la sangre estaba ahí, como si me
hubiera cortado, hablé con mi hermana, que es doctora, y me dijo
que tempranito me examinaría”.


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mama


Para Rossy la noche fue larga, interminable y sobre todo muy
angustiosa, pensaba, antes que nada, que se iba a morir y qué
sería de su familia, su esposo, sus hijos, su madre; “fueron las
peores horas de mi vida, me encomendé a Dios con toda mi fe y
devoción”, relata.

José Luis y ella investigaron en el internet lo relacionado al
sangrado y todos los artículos coincidían: “Ningún tipo de
secreción debe salir del seno y si es así, es cáncer maligno,
sentí que me moría, quería salir corriendo, estaba alterada,
desconcertada, no enojada, no sabía qué hacer, pensaba ¿qué va
a ser de mis hijos?, no pensaba en mí, pensaba en ellos, mi
familia se va a ir a pique, nunca pensé que podía curarme”,
agrega.

Continúa: “Llega mi hermana, me revisa, me recomienda que
acuda al ginecólogo y al oncólogo y así lo hago, me realizan
varios estudios y continúa mi sufrimiento, el periodo de entrega
de los resultados es agónico, terrible, lleno de incertidumbre y
yo cada vez me sentía más en el piso, sentía que mi cuerpo no
era mío, que yo no podía estar viviendo eso”.

Cuando se entrevista con el ginecólogo éste le dice:
“Señora, hay que hacer una operación, porque esto no está
bien, me dijo hay que realizarse una biopsia para ver qué cáncer
tiene y necesito analizar el tejido”.


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El Sol de Tampico

/amg