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A Pep Guardiola se le acabó el futbol

  • Jueves 16 de marzo de 2017
  • en Deportes

Hace cinco años que Pep Guardiola se fue del Barcelona y seis
de su última Copa de Europa. Entonces, era posiblemente el mejor
entrenador del mundo, admirado por todos los niveles del futbol.
Era un inventor, un adelantado a su tiempo. Tenía piropos cada
día. Era tan idolatrado que se emborrachó de elogios sin saber
seguramente que aquello era pasajero.

En 2017, y tras tres años en los que no fue capaz de llevar al
Bayern a una final cuando el equipo alemán lleva tres finales en
los cuatro años anteriores a Guardiola, el técnico catalán
completó el peor de sus días como entrenador, seguramente por
encima de las ya varias goleadas que ha encajado. Ha sido incapaz
de clasificar al Manchester City, un equipo que venía de jugar
semifinales, para los cuartos, y se queda en el camino no cayendo
ante un grande de Europa (Madrid, Bayern, Barça o Atlético).
Cayó ante el Mónaco, un muy buen Mónaco, pero que no deja de ser
un equipo de segunda fila europea.

A Pep Guardiola se le acabó el futbol de tanto usarlo. Tanta
filosofía, tanto querer innovar, tanto discurso, a veces,
victimista y engañoso acabó con un fracaso, el mayor en su
carrera como entrenador. Un City que regaló 50 minutos en el Luis
II se estrelló en el Principado y lo hizo con una imagen muy
mediocre, de equipo pequeño. No olviden que el Manchester City se
gastó este verano 213 millones de euros y que venía de jugar una
semifinal de Champions, perdida ante el posterior campeón, el
Madrid, con un solo gol en una jugada aislada.

Guardiola fue contratado para dar un salto de calidad al City,
para hacerle más grande, para darle ese toque que un gran
entrenador tiene que tener. Y lo que ha acabado haciendo es
empeorar al equipo. Tiempo tendrá para mejorar, es indudable que
todo no se podrá hacer en un año, pero distinto es no ganar la
Champions pero caer con honor, que perder en octavos ante el
Mónaco sin dar sensación de gran equipo en ningún momento. Y lo
peor de todo es que Pep ya no tiene a Messi. Ni a Iniesta. Ni a
Xavi. Y sin ellos le costó mucho ganar. Pasan los años y su
grandeza baja. Ya no es el mejor entrenador del mundo. Ni se
acerca. Es un técnico que cae en octavos de Champions. Como
Wenger. O como los Schuster, Capello, García Remón y Pellegrini
que tuvo el Madrid hace ahora una década.