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Antonio Romero se recupera en hospital

  • Miércoles 22 de marzo de 2017
  • en Deportes

Con cables por aquí y por allá se encuentra el matador Antonio Romero. Sedado del vientre, pasa sus días en una de las habitaciones del hospital que recibe a los toreros caídos en la Ciudad de México. Su pronunciación es lenta y suave, es notorio del trauma que atraviesa, no por eso baja la mirada y menos el ánimo.

Estos toreros que son de otra pasta. No piensan en otra cosa que no sea torear y como Romero, aunque que tenga heridas graves, su mente ya está puesta en reaparecer y la quiere nuevamente con toros de Piedras Negras.

Así lo manifestó a ESTO Azul el matador, quien el domingo pasado recibió una grave cornada de un toro de ésta ganadería en el momento que su faena tomaba vuelo. Y que de no haberse suscitado el percance, seguramente estaríamos hablando de una labor muy destacada. Antonio se puso de tú a tú con el bravo toro de Piedras Negras, en lo que fue la segunda corrida del serial Sed de Triunfo, que celebra la Plaza México. “Disfruté toda la tarde e intenté agradar ante mi toro. Pero los bravos es lo que dan, cornadas; sin embargo, como recuerdo el impacto que estaban teniendo mis tandas ante el público, fueron de mucho calado. Más allá de la cornada las sensaciones que viví con incomparables”, mencionó Romero, que el martes pasado fue intervenido quirúrgicamente por segunda vez.

“Estoy seguro que la afición se dio cuenta de la evolución que ha tenido mi toreo y lo hecho en la Plaza México espero me de para más”, añadió el coleta.

Romero estuvo presente el domingo pasado en el sorteo, de hecho él mismo metió la mano al sombrero para sacar su papelito. “Desde el primer día que me hice torero soñé con pisar la Plaza México; en 2015 confirmé mi alternativa y desde entonces no regresaba, por eso el domingo fue un día muy especial. Así, hasta las cornadas sabes”, destacó.

Romero deja a un lado el tema de la cornada, el dolor y todo lo que conlleva esta gravísima herida. “Quiero volver a torear y que mi reaparición sea con la ganadería de Piedras Negras, pienso que dejé un pendiente y quiero saldarlo”, mencionó el diestro.

E incluso recuerda el momento. “En un cambiado de mano para intentar torear la natural la muleta de flameó por el viento, eso tocó al toro e hizo que se revolviera pronto; el hecho me hizo trastabillar y no me la perdonó. Pero me llevo la ilusión de que salga algo bueno de esto para seguir toreando”.

Aunque el matador sabe que su rehabilitación va para largo, también está sabedor de la paciencia que se necesita, “ha sido muy dolorosa la cornada, pero dentro de lo que cabe todo salió mejor de lo que se esperaba, de hecho los médicos están sorprendidos con mi recuperación, es muy favorable”, concluyó.

Antonio Romero fue el único torero de ese cartel que estuvo toreando en Piedras Negras como previo a su actuación en la Plaza México, decíamos en esos días, que sin duda probar la casta de esta ganadería le vendría de maravilla para poderle a su toro el domingo. El resultado iba de maravilla, incluso esa faena se la brindó al ganadero Marco González; el torero se había enredado perfectamente con su verdugo por el lado derecho, consiguiendo dos tandas que dejaban ver un torero seguro de poderle al Piedrenegrino, lamentablemente el Dios Eolo, peor enemigo de los toreros, apareció para hacer la maldad que por poco le cuesta la vida a Romero.

POR ahora no hay más que tener paciencia.