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Cynthia Valdez extraña el glamour de la gimnasia

  • Miércoles 1 de marzo de 2017
  • en Deportes

POR GUILLERMO MARTÍNEZ G.

No puede dejar de pensar en el sufrimiento de las ocho horas
diarias de entrenamiento.

Pero lo que más añora la gimnasta Cynthia Valdez, son las
competencias.

El escenario donde fue admirada, aclamada y venerada. “Todo el
glamour del escenario no se olvida tan fácilmente. O cuando te
premian y escuchas el himno nacional. La verdad que son muchas
cosas que seguido pienso en ello. Pero hay que seguir adelante en
otras facetas que nos tocan”.

El encuentro que más le ha dejado satisfacciones fueron los
Juegos Panamericanos de Guadalajara, donde se consagró con más
medallas en su carrera.

“Aparte porque estaba lesionada. Es un coraje que deseas
soltar y en esos momentos, aunque te duela mucho, sales a dar la
cara porque sabes que es el instante en que harás lo mejor para
triunfar”.

La tapatía hace un recuento desde que comenzó en la
gimnasia.

“Desde los seis años de edad que me vieron cualidades tomé
la disciplina como algo personal, de éxitos. Claro que comienza
siendo una diversión, pero después forma parte de todos tus
días, desde que te levantas solo piensas en cómo hacer mejor las
cosas”.

Cynthia estuvo en 2005 entre las 10 primeras del ranking de la
Federación Internacional de Gimnasia Rítmica y la mejor de todo
el continente americano, pero las lesiones la fueron alejando del
deporte.

“Son situaciones que a veces uno no desea, pero llegan en el
momento que estás más concentrada para una competencia. Aún así
te levantas y continúas entrenando, no sé si por orgullo o qué.
Pero cuando ves la pista, lo vuelves a intentar nuevamente”.

Ahora sigue la gimnasia por medio de los medios de
comunicación.

“Me sigue fascinando como si fuera la primera vez que vi a
alguien compitiendo. Analizo, observo, a veces hasta lo grito, es
una sensación muy padre. Claro que me imagino ahí. Es algo que
llevo dentro y que siempre lo tendré”.

Yazmín estuvo en los entrenamientos de taekwondo, acompañando
a su esposo Alfonso Victoria.

“La verdad que el ser deportista elite es algo especial.
Tantas horas, lesiones, dolores, pero sabes que siempre te traerán
ilusiones y sueños cumplido. Eso es lo mejor al final de tu
carrera en cualquier disciplina”.