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El boxeo y el infierno terrenal de las drogas

CUANDO Barney Ross, el judío-norteamericano considerado entre los grandes campeones de peso welter, confesó públicamente su adicción a la heroína, algo que sobre todo en aquellos tiempos -las décadas de los 30 y 40- era “tema tabú”, causó conmoción entre sus legiones de admiradores. Y es que no se trataba de un ciudadano común sino de alguien que fue condecorado por su valentía durante la Segunda Guerra Mundial en suelo japonés.

En México, el caso inicial más sonado de un monarca mundial con adicciones fue el del megapopular Rubén “Púas” Olivares; sin embargo, el de mayor impacto resultó el de Julio César Chávez, sobre quien recaían sospechas, pero sin que nadie se atreviese a plasmarlo en algún medio informativo.

Fue ESTO el primer periódico en el que el César del boxeo admitió sus adicciones. Aquí mismo escribimos que su actual pareja, Míriam Escobar, nos dijo que “pensó que iba a morir” cuando JC experimentó su peor crisis y lo llevó en estado inconsciente a un hospital de Tijuana con ayuda de Julio júnior. A partir de entonces surgió un César limpio.

Luego el enorme Carlos “Cañas” Carlos Zárate, uno de los máximos campeones de peso gallo de la historia, manifestó sus tristes experiencias que le llevaron a vivir en las calles. Su primer declaración la hizo ante los asistentes al Congreso Médico Mundial del Consejo Mundial de Boxeo celebrado en abril de 2007 en Cancún.

Según el historiador Víctor Cota, la confesión por parte de Barney Ross vino adherida a su explicación de que durante la Segunda Guerra Mundial sufrió graves heridas y malaria y debió ser inyectado con morfina. Eso lo transformó en adicto, pero cautivó a todos al presentarse voluntariamente en un hospital estadounidense para recibir el tratamiento respectivo.

“MACHO”, TYSON…

Mike Tyson, autonombrado “el hombre más malo del mundo” y multado con tres millones de dólares por arrancar un pedazo de oreja a Evander Holyfield, se suma a una lista de famosos que vieron esfumarse sus millonarias ganancias a causa de distintos vicios.

Entre las figuras del cuadrilátero se cuenta el puertorriqueño Héctor “Macho” Camacho, fallecido en circunstancias violentas en su país. El estadounidense Bernard Hopkins, el campeón del mundo coronado a mayor edad, pasó un tiempo anterior a su época de gloria en una cárcel. Frankie Randall, aquel que terminó con el paso invicto de JC Chávez, también estuvo tras las rejas porque además de consumir drogas se convirtió en distribuidor, hasta tropezarse con un agente encubierto.

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“PÚAS”, ÚNICO

El inigualable “Púas” Olivares tiene distintas anécdotas por su gusto hacia la “yerba verde” e incluso “la llegó a quemar” en nuestra presencia. Una anécdota señala que en una ocasión la fumó dentro de un avión en pleno vuelo. Sus frases como “soy patrimonio nacional” o su intención de querer “vender la noticia de su muerte”, lo convierten en alguien único.

es.enpelotas.com, un cibersitio, señala: Olivares hoy luce abandonado de aquel séquito de “amigos” que lo idolatraban en sus tiempos de gloria. De los dos millones de dólares que ganó sobre los cuadriláteros, hoy sólo le quedan los aplausos. El alcohol, las drogas, las mujeres -y hasta hombres, como él señala burlescamente- lo dejaron en la lona económica.

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“SID” PÉREZ SE SUICIDÓ

El acapulqueño Isidro “Sid” Pérez nos contó sus terribles experiencias con toda clase de drogas. Se agudizó al radicarse algunos años en Los Ángeles hasta el grado de irse a vivir bajo un puente de esa urbe. Regresó a la CDMX para redimirse y superar esas tentaciones; sin embargo, la muerte de su hijo en el municipio de Acapulco por actividades relacionadas con las drogas fue algo que no pudo superar.

Cierto día decidió “tirarse al vicio” sin detenerse, hasta terminar por lanzarse a las vías del Metro. Su cadáver fue rescatado cuando servía “para estudios de la clase de medicina en la UNAM”, según nos confiaron sus familiares.

José Luis “Maestrito” López perdió el cetro mundial welter de la WBO por positivo en mariguana. El sinaloense Genaro León, otro monarca de ese peso, fue a dar a la cárcel.

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ALFONSO ZAMORA

Alfonso Zamora, nuestro único medallista olímpico -subcampeón de Munich 72- que añadió una corona del mundo profesional a su trayectoria, nos contó que “se drogaba” desde adolescente, pero superó esa triste etapa y hace muchos años que dirige el boxeo de Aguascalientes por parte del gobierno estatal.

Víctor Rabanales es otro ex campeón del mundo que lucha contra la drogadicción y el alcoholismo, tras perder cientos de miles de dólares. En los casos de JC Chávez, Carlos Zárate, Víctor Rabanales y Alfonso Zamora, tienen en común que agradecen al desaparecido dirigente boxístico José Sulaimán haberles guiado en el camino hacia la rehabilitación. El inmenso JC, además de ofrecer conferencias, preside la Clínica Baja del Sol con sede en Culiacán, inspirado en el lema: “Si yo pude, tu también”.

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