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El campeón está de regreso, se llama Germán Torres.

  • Miércoles 22 de febrero de 2017
  • en Deportes

POR JOSÉ LUIS CAMARILLO
Celaya sólo ha tenido un campeón mundial de boxeo en su historia y se llama Germán Torres.

Este hombre que abrevó de los conocimientos de Arturo “Cuyo” Hernández, asistió a la junta semanal de Mauricio Sulaimán Saldívar, quien señaló que le guarda un afecto especial a Torres, ya que siendo un niño, le regaló su cinto de monarca del mundo.

Platicamos con Germán.

-Es grato encontrarte como representante de tu hijo boxeador; ¿qué haces después de haber sido campeón del mundo?

“Soy administrador de los departamentos que tengo en mi tierra, Celaya, pero mi hijo me pidió ayudarle a seguir en el boxeo profesional. Estuvo inactivo un tiempo por momentos difíciles de platicar, y espero que el año que viene sea campeón del mundo”.

-¿Hace cuánto tiempo volviste de Japón?

“Tengo casi seis años en México, vivo con mi esposa. Mi suegra está con nosotros. Viajo a Japón cuando Kenbum pelea allá”.

-Germán, ¿qué recuerdas de las grandes peleas que ganaste contra Cándido Téllez y “Panterita” Ursúa?

“Primero, como amateur, fui campeón de Guantes de Oro. Después, en 1979, peleé una eliminatoria para sacar campeón nacional por primera vez en peso minimosca. Vencí a Cándido Téllez y Lupe Madera, y a ‘Bazookita’ Zavala en la final. Soy el primer campeón nacional de esa división y luego a nivel mundial me convertí en el primero que gana un campeonato del mundo hasta la quinta oportunidad. Subí con bastón a pelear (ríe), pero lo logré a mis 35 años y siempre con base en mis méritos porque tenía que ganar mis peleas para ser retador oficial cada vez”.

-¿Qué futuro le ves a tu hijo?

“Por él regresé a la actividad del boxeo, me pidió ayuda y se la daré hasta el final. Tiene aptitudes para llegar lejos. Desde chico le enseñé, e iba bien, pero dejó la disciplina y cometió un error grande”.
HABLA KEMBUM

Kembum es hijo de padre mexicano y madre originaria de la nacón asiática.

-Entonces tienes sangre muy guerrera.

“Sí, en México los peleadores tienen mucha hambre, muchas ganas, muchas agallas, mucha motivación. Además son todos unos guerreros e inteligentes”.

-¿Y los japoneses?

“Le echan muchas ganas, pero les falta cabecita, porque tiran golpes sin pensar; no tienen mucha técnica”.

-¿El mexicano es mejor?

“Claro que sí. Deseo ganar mi próxima pelea, en peso gallo, y pienso pedirle permiso a mis patrones en Japón, de la empresa Confia del señor Yamamura, para venir a entrenar con mi papá”.

El vástago de Germán tendrá una prueba muy fuerte cuando se enfrente a Jesús “Zurdo” Galicia, un poblano muy experimentado, el próximo 4 de marzo en la Angelópolis.

Este mexicano-japonés tiene 28 años de edad y no se arredra al confesar que “por no obedecer a mi papá, fui acusado de hurto en Japón y estuve en la cárcel. Volví a pelear hasta abril de 2016 y ya llevo dos combates ganados”. Agregó que su marca es de 12-2, con nueve nocauts”.