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El torero José Garrido, superior en la plaza de toros

  • Miércoles 26 de julio de 2017
  • en Deportes

Se estiró a la verónica Garrido, que meció con garbo el percal. Brindó al público Garrido, que comenzó el trasteo por el derecho, pero pronto vio que el izquierdo era el pitón más potable del ‘Adolfo‘. Por ahí, creció la faena en una primera tanda en la que logró embarcar al toro y ligarlo con limpieza. Uno a uno. Pero todos con enjundia. Siguió por ese pitón, ligado, pero sin la rotundidad de la anterior. El toro la tomaba, humillaba, pero a mitad del viaje soltaba la cara y salía mirando a los nubes. Le faltaron finales. Superior Garrido, que remató por trincherazos de rodilla genuflexa. Pinchazo y estocada caída. Saludó desde el tercio una ovación.

Acapachado, cerró plaza un sexto que no tuvo clase. Cantó ya de salida que era el de peor condición del encierro. Muy reservón, midió y esperó desde el comienzo del trasteo, no fue toro para la lírica. Su condición, además, mostró las costuras de un torero menos habituado que sus compañeros a este encaste. Lo probó por ambos pitones y sin darse mucha más coba enfiló el camino de la espada.
LA ESPADA

Toro con poder. Lo toreó con mando El Cid, confiado y seguro de su amplia experiencia con este encaste. Un trasteo entregado del sevillano, que tenía premio, pero el acero. El maldito acero de tantas tardes. También fue esquivo hoy. Al segundo toro había que echarle los vuelos y engancharlo siempre. Lo logró El Cid que se puso a torear directamente con esa zurda que tantos triunfos rubricó. Naturales de mano baja, dos tandas rotundas, bien ligadas, con hondura. Mantuvo el interés en redondo. Dos pinchazos antes de una estocada entera antes de ser silenciado.
SIN SECUELAS

Con tres costillas fracturadas y un porrazo fuerte en la frente, Paco Ureña no volvió la cara e hizo el paseíllo en Santander. Brindó el murciano al público y comenzó el trasteo en el tercio en forma valerosa y firme. Ya en los medios, fraguó una gran faena en la que puso firmeza y esmero para ligar las tandas aprovechando la movilidad del toro. Lo despachó de una estocada contraria y algo trasera que hizo mella en el animal. la ovación se desgranó en los tendidos. Saltó un quinto fino de cabos, arremangado de cuerna. Complicó el ‘Adolfo‘ la lidia en los primeros tercios a la cuadrilla de Ureña, que porfió pañosa en mano para tratar de imponer su ley con un toro nada sencillo. Se acostaba por el derecho lo suyo y por el izquierdo se tragó la primera tanda. Luego, se orientó en el segundo natural de la serie posterior. Visiblemente mermado por la paliza aún fresca de Valencia, y un tanto a merced, no se amedrentó el de Lorca y le buscó las vueltas ‘tragando’ incluso en exceso porque, de ahí, ya no logró extraer botín.

SEREÑA

Plaza de toros de Cuatro Caminos de Santander. Cuarta de la Feria de Santiago. Dos tercios de entrada. Toros de Adolfo Martín. Manuel Jesús “El Cid”, silencio y ovación tras aviso en su lote.

Paco Ureña, ovación y silencio. José Garrido, ovación y silencio.