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Misterio en máscaras, la magia que sólo la lucha libre profesional puede ofrecer

E
l misterio que envuelve la incógnita de cada máscara es parte de la magia que sólo la lucha libre profesional puede ofrecer, prueba de ello es el ritual que cada gladiador realiza antes de subir al ring. Dejar de lado su verdadera identidad para convertirse en el superhéroe de carne y hueso, ese ser invencible que acapara la mirada de la multitud y que puede ser ovacionado o repudiado.

Durante años, la lucha libre se ha caracterizado por el colorido de los atuendos, los equipos, las máscaras que con celo, sus dueños, los estetas las cuidan, llegando a ser lo más sagrado, a tal grado que para el gladiador, perder la incógnita puede ser tan perjudicial que terminaría con su carrera por la falta de seguridad que se desencadenaría sin la presencia de la misma.

“Es una magia con el simple hecho de que la gente no sepa quién eres, representa poder caminar por la calle. Cuando traes la máscara eres conocido, la gente te pide el autógrafo y cuando no la tienes pasas desapercibido como cualquier persona en el metro o en la calle. Es una satisfacción muy grande el ver que cuando llegas a la arena la gente te echa porras; pero pasar por la multitud es una magia muy especial”, expuso muy seguro el “Káiser del Infierno” Mephisto,.


Quién diría que ese juguete con el que nos ilusionamos de niños es todo un objeto de culto y una pieza de gran valor entre los coleccionistas, cada máscara oculta el esfuerzo de cada luchador, las lágrimas, el sudor y la sangre con la que pagan el tributo a Doña Lucha.


Heredero del legendario Kahoz, Mephisto, oriundo de Colorines, Estado de México, recuerda a su señor padre como un “superhéroe”, quien después de cada batalla dejaba de lado su sanguinario personaje para ser el padre amoroso que daba todo por su familia. “El estar esperando cuando llegara, sacar sus cosas de su maleta, el oler la fragancia que traía, en ese tiempo era el agave que traían mucho de moda. El verlo partir, pedirle a Dios que llegara con bien es una sensación indescriptible; acompañarlo a sus presentaciones”.


METAMORFOSIS

Para el luchador profesional, llegar al recinto donde ejecuta sus movimientos sobre el encordado de seis por seis tiene un proceso que transforma al ser humano en un personaje invencible, capaz de superar los límites, es adquirir la energía para realizar las destrezas que ninguna persona común y corriente sería capaz de hacer arriba de una tarima de más de metro y medio de alto, en la que los golpes son el pan de cada día de estos héroes enmascarados.

Llegar al vestidor para comenzar a equiparse, colocarse las mallas, las botas, calzar la máscara, aplicar el aceite de coco o de canela para dar brillo al cuerpo, hacer los ejercicios de calentamiento y esperar a que llegue el momento para presentarse ante un público hambriento de espectáculo, ansioso de ver los múltiples movimientos y castigos que los luchadores saben aplicar; las llaves y las contrallaves que realizados en repetidas ocasiones transforman esa coreografía sobre el ring en una serie de maniobras que arrancan el alarido.

“Quiero agradecer a Arturo Bucio, quien es un gran mascarero, me ha ayudado a dar nueva imagen a mi personaje para agradar al público. Estoy agradecido con el público. No soy luchador de los que están hable y hable, simplemente hablo arriba del ring. Dragon Lee se presenta en todo el mundo porque soy un luchador entregado y que brindo lo mejor al público de la lucha libre”, manifestó el “Joven Maravilla”, quien es uno de los actuales ídolos del pancracio no sólo en México, en las filas del CMLL, sino que es tomado en cuenta para las funciones de las empresas Ring Of Honor de Estados Unidos y New Japan Pro Wrestling, de Japón.