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Óscar el “Conejo” Pérez, el guardameta que se convirtió en leyenda

  • Martes 22 de agosto de 2017
  • en Futbol

PACHUCA.- Han pasado ya 24 años y el “Conejo” sigue ahí, bajo el arco, volando de un poste a otro. Así, en la cancha, con los guantes bien puestos, Óscar Pérez ha celebrado la ocasión. No hubo pastel pero ni celebración pero ni falta que hacen. “Estar haciendo lo que me gusta en su privilegio, no hay mejor regalo”, le comenta al Diario de los Deportistas, que ha venido hasta la Bella Airosa para la ocasión.

Fue el 21 de agosto de 1993 cuando comenzó la leyenda.

Esa tarde, en el Estadio Azteca, el ‘Conejo’ hizo su debut en la Primera División.

ESTABA PREDESTINADO

Tenía poco más de un año en la reserva profesional de Cruz Azul cuando los astros se alinearon a su favor. Robert Dante Siboldi se fue a jugar la eliminatoria mundialista en Sudamérica y Alberto Guadarrama quedó como titular. Ese día la Máquina recibió al Atlas. Iba el primer tiempo cuando Guadarrama salió a disputar un balón por alto y se lesionó seriamente. No podía seguir en el partido.

“¡Párate a calentar!”, le gritaron al joven guardameta, quien se fue al lado de la cancha, haciendo algunos ejercicios mientras observaba la atención médica a su compañero.

Todo fue muy rápido. Mientras trataba de ‘calentar’, Óscar pensaba para sus adentros: “que se levante, que se levante”…

Y sí, Guadarrama se levantó para ir a la enfermería. Fue el comienzo.

Así llegó el bautizo de fuego. “Carlos Hermosillo se acercó a la línea de banda para decirme que tuviera confianza, que hiciera lo que sabía, como lo hacía en los entrenamientos”, compartió.

Todavía sentía mariposas en el estómago cuando vino aquél disparo del ‘Pájaro’ Domizzi que tapó de forma efectiva.

La primera de miles de atajadas que realiza este hombre en el futbol mexicano, que ya le tiene reservado un lugar entre sus inmortales. Y así lo ha demostrado siempre.

ROMPIENDO MARCAS

Este martes, en vísperas de su partido número 730 en el máximo circuito (nadie ha alineado en tantos juegos oficiales de Primera División), el experimentado portero confiesa:

“Me siguen dando nervios, sigo sintiendo mariposas en el estómago antes de entrar a la cancha”. Hoy, cuando los Tuzos reciban al Veracruz, no será la excepción. Un eslabón más en una brillante cadena de logros. “La verdad es que nunca me imaginé llegar tan lejos ni tantos años. Ya lo he dicho, cuando empecé a jugar quería dejar huella hacer algo importante. Esa era mi intención”, comenta.

El futbol, como podemos ver, se ha encargado de no dejarlo ir. Con 44 años de edad cumplidos, Oscar sigue imponiendo marcas en la Liga MXC, amén de sus dos títulos (uno con Cruz Azul y otro con Pachuca), además de un parte de trofeos en la Concacaf y, por encima de todo, tres Copas del Mundo.

FÓRMULA DE ÉXITO

Cinco años tardó en consolidarse con Cruz Azul, donde se hizo ídolo de la gente, parta luego defender los marcos de Tigres, Necaxa, San Luis, Jaguares y Pachuca.

Mil batallas, infinidad de alegrías y también de tristezas. Luego de 24 años de su debut, al ‘Conejo’ le cuesta trabajo elegir un momento. “Quizá los más significativos: ser campeón”, reflexiona.

La verdad es que no hay fórmula mágica para ser un futbolista tan longevo. De hecho, Oscar se queda con la enseñanza de Enrique Meza, uno de sus maestros. “Siempre me dijo que no debía bajar los brazos, que siempre hay que trabajar y cuidarse en todos los sentidos, sin desesperarse. Hoy, puedo decir que esa filosofía rindió frutos”, remata el ‘Conejo’ su charla con ESTO.