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La campeona Lupita Martínez vivirá un 10 de mayo inolvidable

  • Miércoles 9 de mayo de 2018
  • en Deportes

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a mexiquense Lupita Martínez bien podría ser un claro ejemplo de lo que es una mamá mexicana: luchona, perseverante, amorosa, impulsada por el cariño de sus dos pequeños hijos, quienes lo son todo para ella en su día a día en el que debe multiplicarse para cumplir con todas sus actividades, siendo el boxeo una de sus pasiones.

En su primera celebración del Día de las Madres como campeona del mundo, la actual monarca supermosca del Consejo Mundial de Boxeo compartió en amena charla con ESTO el cúmulo de emociones que le vienen de inmediato al sentirse plena en todos los aspectos de su vida, siempre con la firme convicción de dar más, tanto en el hogar, como en su faceta de deportista de alto rendimiento.

“Ser madre y deportista es un trabajo constante de día y noche, pero vale la pena ser mamá y campeona del mundo. Ver la sonrisa de tus hijos al despertar, que te abracen y ver también en casa el cinturón verde y oro es algo que te llena muchísimo”, expresó la campeona mundial mexicana, acompañada por sus dos hijos, Jacobo, de 9 años, y Ximena, de 8, junto a la prestigiosa corona del WBC, la misma que conquistó el 13 de mayo del año pasado en Cancún.

Enseguida, añadió visiblemente emocionada: “el 10 de mayo es un día que una como madre disfruta bastante, el año pasado no lo pude celebrar, porque estaba a unos días de la pelea de título mundial (13 de mayo), pero ahora que no tengo defensa cercana lo puedo festejar junto a mis hijos y mis seres queridos”.

Lupita describió lo que para ella es una auténtica mamá mexicana.

“Estamos hechas para cualquier tipo de retos frente a cualquier adversidad. Las mamás mexicanas podemos hacer de todo, estamos demostrando que las mujeres no somos el sexo débil, nos esforzamos, podemos desempeñar varias facetas a la vez, siempre tratando de inculcarle lo mejor a nuestros hijos”.

Durante la entrevista realizada en el Monumento a la Revolución, recordó un dibujo muy emotivo que le hizo su hija, así como las palabras de su hijo, quien la presume con sus amigos de la escuela.

“En una ocasión, Ximena me dibujó arriba de una montaña, es el reflejo de cómo me ve mi hija, quizá para ella la montaña es lo que tuve que recorrer para llegar a donde estoy ahora. Y Jacobo se la pasa diciéndole a sus amiguitos que su mamá es campeona del mundo, son de las cosas que digo valen la pena, cada golpe, cada gota de sudor, siempre tratando de darlo todo por ellos”, finalizó sonriente.