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Las mujeres, rompieron atavismos

  • Miércoles 1 de febrero de 2017
  • en Deportes

POR GUILLERMO MARTÍNEZ G.

 

Cumplieron el sueño de competir por México.

Algunas de ellas con solamente lo indispensable, pero esa vestimenta a veces prestada o alquilada, las llevó a cumplir con sus objetivos de representar el país en Juegos Olímpicos, Centroamericanos, Panamericanos, Mundiales y Copas.

Son las mujeres voleibolistas de los años 60, 70 y 80 que brillaron con sus hazañas y que hoy siguen siendo una muestra de ejemplo, de tenacidad y orgullosas de haber roto con los estereotipos de que solo debían estar en sus casas haciendo los quehaceres o cuidando niños, para enfrentar las adversidades hasta alcanzar medallas y trofeos.

Ahora un libro hablará de la historia de las jugadoras: Patricia Nava Isherwood, Gloria Casales Ortiz , Rogelia Romero Macías y Gloria Inzua, el entrenador Gabriel Cherevetin, y Ruth Karina Escobar, quien quedara en cuarto lugar junto a su equipo en un Mundial.

Contentas de seguir perteneciendo a la familia del voleibol, ya que siguen activas como entrenadoras o en instituciones deportivas, donde siguen contando sus anécdotas.

De aventón, cuidándose de sus abuelos que no las vieran agarrar la pelota y se fueran a entrenar, pidiendo algún uniforme para que las dejaran competir y enfrentar los prejuicios de la sociedad, es lo que afrontaron estas jugadoras que divertidas narraron lo que vivieron con tal de seguir compitiendo por lo que es su pasión, el voleibol. Cientos de historias deportivas que narran con vivacidad, como cuando sus papás se oponían a que entrenaran pero que a escondidas y la bendición de sus cómplices mamás, salían de sus casas a buscar el sueño de trascender, de crecer y enfrentar a sus rivales con dignidad.

Estudiantes, rebeldes ante sus rivales, aventureras, pero sobre todo, heroicas por todo lo que hicieron para pertenecer a las selecciones nacionales y después representar al país.  Como la historia de la oaxaqueña Karina Escobar, de la que su mamá tuvo que empeñar unas joyas y dejar que su hija se presentara en la Ciudad de México a probarse con la selección donde llegó a ser la capitana, aunque le había sido negado el permiso de su papá, .

Así, con historias y un nudo en la garganta, estas mujeres siempre tendrán muchas cosas por contar gracias al voleibol.