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Luis David Adame convenció en la segunda corrida del Serial Taurino

  • Sábado 22 de abril de 2017
  • en Deportes

De una gran importancia se basó la segunda corrida del Serial Taurino, teniendo como principal protagonista al joven matador Luis David Adame, quien se mostró ante sus paisanos en forma pulcra y evidenciando potencial para ser una figura del toreo. Su concepto es natural, no gusta de prisas, no le apura nada y en ese aspecto interpreta su idea de hacer la tauromaquia. Lo que se traduce a toreo lento, pausado, con la virtud de la paciencia con la que se elaboran las obras de arte más costosas.
SIN PENA NI GLORIA

Se lidió un encierro de Villa Carmel, bien prestado y dispar en la lidia. En el 57 Aniversario, Gran Familia, Amor Eterno, Gran Ejemplo, Va por ustedes (primer reserva), Siempre con nosotros y Siempre Juntos. El de regalo, Gitano, de Teófilo Gómez. Cumplieron ante el caballo, desearon que desear ante la muleta.
DE ENSUEÑO

El embrujo de Morante invadió la Monumental, siempre es un enigma ir a ver a este torero tocado por la divinidad. Dicen que para ver una faena de Morante debes mirarlo más de 20 veces, pero ahí de ti donde te toque la buena, por qué acabas loco de la tauromaquia buena.

Verónicas de ensueño. Con esa capacidad nata y despaciocidad divina se dio a torear con la muleta. El de Villa Carmela se acabó pronto, pero lo que dio fue suficiente para que el sevillano dejara pasajes sublimes que el público conocedor paladeó y se llevó en la retina por siempre. Dejó una estocada entera de efectos retardados. Al tercio con fuerza.

Y vaya toro que saltó por toriles e hizo segundo de su lote; en los primeros lances el astado encajó los cuernos en la arena y dio una vuelta de campana, lo cual mermó marcadamente sus condiciones alegres con que había salido y el público pidió que se cambiara por el reserva. Fue picado y la cosa empeoró, ya que el animal comenzó a perder las manitas. No soportó la presión del público y el juez decidió regresarlo, pese a que ya estaba picado. Cosa curiosa, al ser llevado por los subalternos a toriles, el astado se miró más repuesto.

Salió el segundo reserva de la misma ganadería, ante el que Morante no se entendió y mejor acortó su labor. Pitos al toro.
HABLÓ EL GALLO

Arturo Macías tuvo una presentación más que digna, ya que sigue convenciendo a su público y no por nada es un torero parteaguas en este estado.

Capoteó bien a su primer toro, con lances por Chicuelinas que conectaron de inmediato. Y al brindar el toro a un caballero, en la montera iba un anillo de compromiso; el eterno enamorado lo extrajo y lo entrego a su enamorada rodilla en tierra. Cosas que solo suceden en esta adorable fiesta. ¡Viva el amo!

La faena no fue par del acontecimiento, ya que el Toro fue reservón y que calamocheaba al embestir, factores ante los que Macías no se acopló. Mal matando.

No tuvo el lucimiento en los lances de recibo ante su segundo toro, pero quitó por gaoneras anclado a la arena y sin pestañear. Mientras que el inicio con la muleta fue por estatuarios de miedo, seguido de una tanda por derecha de extraordinario calado. Luego tuvo que acortar terrenos por lo parado del animal, echando los muslos por delante para encelar a su socio, que acudía a regañadientes, suficiente para que Macías hiciera fiesta a lo grande, ya que echó la carne a la lumbre con ingredientes varios que enriquecieron su labor para que no pasara inadvertida, teniendo en cuenta que su oponente no valió mucho. Despachó de tremenda estocada, suficiente complemento para cortar una oreja.
GRAN CAPACIDAD

Luis David Adame, terso con verónicas y quites por gaoneras bien plantado, como poste. Se tomó su tiempo, disfrutó cada momento y sobre esa línea se dio a torear, con el reloj a su favor, ligando tandas de gran temple, largueza, acompañado el muletazo con la cintura, despidiendo hasta allá al toro. No tuvo un socio boyante y bravo como tal, pero Adame supo aprovechar perfectamente las condiciones del astado y le hizo fiesta por partes. Por partes, sí, ya que la faena no tuvo esa continuidad por lo reservado del socio, que no de animó a romper. Dejó una soberbia estocada que hizo rodar al toro sin puntilla, que por sí sola valió la oreja. Gran actuación, perfecta ejecución.

Y regreso Luis David, más enjundioso y ante su segundo veroniqueó con tal impacto que hasta el público casi se levanta de sus asientos para corearle los lances. Y quitó por zapopinas, dándole todas las ventajas y tiempo al toro.

Su segundo astado no tuvo las mejores cualidades, acentuando sobre todo su falta de calidad y casta. Ante esto, Luis David no perdió la cabeza ni la calma, e intentó hacer su labor lo más pulcra posible, extrayendo muletazos de donde no había. Tiene un potencial claro el torero y un concepto verdaderamente puro. Estocada que malogró el puntillero y todo quedó en una salida al tercio.
REGALÓ

Regaló un toro Morante, de Teófilo Gómez, ante el cual dejo  nuevamente pasajes de mucho calado que la gente entendió y coreo con gusto. Sin zapatillas, Morante se deslizó por el toreo artístico que le caracteriza y dibujó momentos que nos llenaron de arte y belleza torera. Lástima que la espada no estuvo con él.