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Pista Virgilio Uribe de Cuemanco, escenario Olímpico y de leyendas

  • Martes 15 de agosto de 2017
  • en Deportes

Enclavado en territorio de la delegación Xochimilco, la pista para las competencias de remo y canotaje “Virgilio Uribe”, fue construida en el sitio donde abundan las trajineras y chinampas, que hoy es Patrimonio de la Humanidad, y donde en ese año se consagraron deportistas de todo el mundo, pero que hoy agoniza por el descuido y conflictos de las autoridades deportivas de la Ciudad de México.

Un sitio alegre y vistoso por su fauna y ecología donde la algarabía  de los competidores y el público estalló durante los Juegos.

El mundo se dio cuenta de tan maravilloso lugar y compartió la vivencia y cultura de cada uno de quienes formaron parte de esa historia. De todos quienes se dieron cita en ese espacio anclado en un rincón de la Ciudad de México.

El sol, la humedad y el misterio sobre las leyendas que existen como el de La Llorona, fueron participes de esa juventud que durante cuatro años se alistó para asistir a tan importante encuentro. El sueño conquistado con sacrificio y disciplina, se vio reflejado en ese espejo de agua donde el dolor, el éxito y las medallas acompañaron a los guerreros deportistas.

Una ciudad mágica, alegre y tradicional lo fue Xochimilco y sus alrededores para quienes buscaron la aventura, el deseo de saber sobre el país que los acogió para que mostraran ser los mejores y llevarse a su país la presea anhelada.

El misticismo, la elegancia de las riveras y el sonido de los pájaros se combinaron con la fuerza de los remos, con la destreza y también el llanto de quienes no pudieron completar sus pruebas y regresar con el espíritu deportivo para volver a prepararse otros cuatros años y tal vez ahora sí ganarse el respeto y la admiración de los que brindaron su confianza ayudándolos a completar un ciclo olímpico.

Así, el camino duro de ir financiando sus esperanzas, sus ilusiones, desafiando prejuicios, opiniones negativas llegó hasta Cuemanco donde sus historias las transmitían al público, a quienes fueron a verlos competir y ver si alcanzaban su cometido.

Fue en un verano caluroso, en una pista nueva donde los deportistas, hombres y mujeres, defendieron su derecho a llegar en paz y defender los colores de sus países con honor y orgullo.

ESCENARIO EN DECLIVE

Después, la historia fue otra. La pista Virgilio Uribe sufrió un declive del que hasta la fecha nadie se quiere hacer responsable.

La mancha urbana fue borrando las historias que se vivieron en los Juegos Olímpicos. El agua que en aquel año del 68 fue cristalina, ahora está cubierta por una mancha negra de suciedad. De olores nauseabundos que han dejado en el olvido que ahí cantaron, festejaron y derramaron lágrimas quienes buscaron ser parte del Olimpo. La belleza de los canales ha ido desapareciendo. Miles de bacterias fluyen por ese canal donde ahora los deportistas que aspiran completar su ciclo olímpico se quejan de lo mal que huele durante los entrenamientos.

La infección del aire se ha llevado las medallas logradas, las flores de olivo y las banderas competitivas.

El escenario es otro. Triste y desolador. Los remos se atoran con el fondo del espejo de agua. Las paredes también se han ido hundimiento, mientras que algunos institutos hacen innumerables recomendaciones para que no se pierda el lugar, pero son ignorados.

Hay extinción de Las especies que alguna vez fueron parte atractivo como las aves acuáticas, ajolotes, acociles, charales, la carpa, tilapia y la flora silvestre.Poco a poco el acuífero se ha convertido casi en un basurero, dejando atrás el sueño olímpico que una vez si vivió sobre esos canales.