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Protestas y boicot del equipo chino deslucen Apertura en Taipei 2017

  • Domingo 20 de agosto de 2017
  • en Deportes

La Universiada de Verano de Taipei 2017 se inauguró con un gran espectáculo de cultura taiwanesa y fuegos artificiales en el principal estadio de la capital isleña, aunque las protestas en las afueras del recinto y el boicot del equipo chino en el desfile deslucieron algo la gran fiesta.

Para Taiwán, una isla aislada diplomáticamente a causa de la presión de China, los Juegos Universitarios suponen el mayor evento deportivo internacional que organiza en su historia y una oportunidad para impulsar su identidad, aunque algunos obstáculos se colocaron en su camino en esta primera jornada.

Para empezar, tres protestas convocadas por pensionistas de la policía, el ejército y otros colectivos contra los recortes de las ayudas gubernamentales impidieron el acceso de numerosos atletas al estadio, lo que obligó a cambiar sobre la marcha el tradicional desfile de equipos.
BOICOT

Y cuando éste finalmente pudo llevarse a cabo, el equipo de China no marchó como el resto por la pista del Estadio de Taipei, al parecer en protesta por la presencia en él de la presidenta taiwanesa, la independentista Tsai Ying-wen, a la que el régimen de Pekín da la espalda desde su llegada al poder en 2016.

Controversias políticas internas y externas aparte, la ceremonia se desarrolló con brillantez, ante un estadio lleno con 20.000 espectadores entregados, que aplaudieron especialmente al equipo local cuando desfiló, así como a otros “aliados” como Estados Unidos o Hong Kong.

Irónicamente, el equipo taiwanés no pudo desfilar con la bandera nacional ni bajo el nombre de “Taiwán”, ya que debido a las presiones chinas la isla sólo puede competir en eventos deportivos internacionales bajo el nombre de “China Taipei”, y con una enseña especialpara el caso.

El acto intentó suplir esta dificultad, también habitual para Taiwán en los Juegos Olímpicos, con un espectáculo en el que se reafirmó la identidad propia de la isla, con herencia cultural china pero también aborigen, dando un papel especial a músicas y danzas vinculadas con los pueblos austronésicos del Pacífico que habitaban la isla ya antes de la colonización de China.

También se simbolizó sobre el escenario la cultura gastronómica de Taipei, sus calles tomadas por motocicletas, o su vocación tecnológica, con un tema musical.

La presidenta Tsai, que no pronunció discurso alguno en la ceremonia, sí intervino para declarar oficialmente inaugurada la Universiada, pero antes el alcalde de la capital isleña, Ko Wen-je, habló con orgullo de la isla, conocida hace unas décadas como uno de los “dragones asiáticos” que despegaron económicamente para sorpresa de todos.

En la conclusión de la ceremonia, el encargado de encender el pebetero de rigor fue una de las mayores leyendas del deporte taiwanés, el jugador de béisbol Chen Chin-Feng, quien en su día fue el primero de la isla en jugar en la liga estadounidense.

Chen, cuya ascendencia aborigen también sirvió para subrayar el carácter diverso de la isla, usó un bate de béisbol para golpear una pelota encendida con la tradicional antorcha y llevarla hasta lo alto del pebetero, dando con ello inicio oficial a la XXIX Universiada.

Una imagen que recordó a la de la flecha que hace un cuarto de siglo inició los Juegos Olímpicos de 1992, disparada por el arquero Antonio Rebollo.

Participan alrededor de 7.000 atletas universitarios de más de 130 países, desde el 19 hasta el 30 de agosto.