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Real Madrid se topa con un gran Eibar; empatan 1-1

Madrid, 2 Oct.- El Eibar puntuó por primera vez en su historia
en el Santiago Bernabéu, empujando al Real Madrid a una crisis
de resultados con cuatro empates consecutivos, tres de ellos en
LaLiga que provocan que ceda el liderato, sin el físico necesario
para acabar agarrado a la épica y sin recursos para cambiar el
1-1.

Un gran Eibar, perfecto en lo táctico, con orden y descaro,
salió con aire victorioso del Santiago Bernabéu ante
un Real Madrid que ya no puede ocultar sus problemas. Añorando
la figura de Luka Modric y el equilibrio de Casemiro, se adentra en
su primer momento crítico de la temporada.

La racha irregular en la que entraba el Real Madrid con tres
empates consecutivos, exigía una reacción inmediata. Zidane
pedía contundencia ofensiva, sin ser crítico con una debilidad
defensiva que comienza a ser evidente. Su equipo debía responder a
la ausencia de tres jugadores claves.

Si en la plantilla madridista no hay relevo natural para
Casemiro, su juego no es el mismo sin la figura de Marcelo y, sin
Modric, pierde al especialista en traspasar líneas del rival. A
estos, a última hora, se cayó el colombiano James, que llegó a
ser anunciado en el once titular, pero no pudo jugar.

Isco tomó el relevo. Con otro estilo, sobrado de personalidad
para pedir siempre la pelota, pero sin imprimir el ritmo
necesario.

El arranque del Real Madrid se redujo al ímpetu de Bale en
banda derecha. Encontró pasillo para explotar su punta de
velocidad y su primer aviso acabó en el lateral de la red. El
Eibar plantaba cara con personalidad. Una buena disposición y sin
ningún complejo para adelantar líneas con presión alta. Se alió
con la debilidad de la zaga rival para dar la sorpresa a los seis
minutos.

El centro convertido en regalo de Pedro León encontró el
desajuste de marcas y el salto en falso de Pepe antes de que Fran
Rico conectase un testarazo que también cogió descolocado a
Keylor Navas en su estreno liguero. Era un guión de partido
repetido esta temporada en el Santiago Bernabéu.

Una vez más le tocaba al Real Madrid jugar con premura,
buscar el gol por encima de la belleza en el juego, ampararse al
asedio para voltear el marcador. Atacaba únicamente por derecha
hasta que Cristiano apareció por la izquierda, con mayor confianza
física para encarar y explotar su cambio de ritmo. El centro lo
cabeceó a la red Bale en el segundo palo para igualar de
nuevo.

Llegaba el escenario en el que Zidane pedía eficacia para
sentenciar los partidos. Pudo aprovechar la velocidad del duelo
pero al Real Madrid le faltó confianza por la inestabilidad
defensiva. Errores en marcas y en la salida de balón los
aprovechaba Pedro León, omnipresente en un gran partido en la
vuelta al Bernabéu, pero su derechazo potente lo sacó Keylor a
córner

La posesión era blanca pero necesitaba una velocidad más para
generar desequilibrio. Atacaba siempre por fuera, con Benzema de
espectador, para tener tan solo una, a centro de Danilo que remató
fuera a un par de metros del arco. Cristiano seguía con su
particular lucha, incesante en su deseo goleador, pero no superaba
a Riesgo y cuando asistía encontraba una acción calcada a la del
primer tanto que, en esta ocasión, Bale cabeceaba fuera.

La mejoría física de Cristiano no era acompañada por acierto
rematador. Cerró el primer acto con un testarazo desviado a centro
de Bale. Y en la reanudación tuvo un puñado de ocasiones en
remates y una falta al borde del área. El encuentro entraba en una
velocidad endiablada que no le interesaba al Eibar. Castigaría la
aparición de espacios y la falta de solidaridad defensiva, con
Pedro León provocando los gritos de auxilio de Pepe a los de
arriba, cuando de nuevo encontraba una autopista en el carril de
Danilo, superado, pero chutaba blando a Keylor.

Zidane buscó frescura con Morata por Benzema en el descanso y
el canterano vio como le anulaban un gol por posición ilegal tras
gran parada de Riesgo a un remate de Cristiano. Velocidad sin
precisión marcaron la presencia del Real Madrid en los últimos
metros. Con Isco sumándose a los intentos de Cristiano antes de
dejar su sitio, sin aire por la falta de partidos, a Marco
Asensio.

El poste repelió a la hora de partido un cabezazo de Bale, tras
aprovechar la pasividad de Luna en la frontal del área, y el paso
de minutos fue preparando todo para un nuevo final agónico en el
que buscar el arrebato final, en esta ocasión sin el corazón de
Sergio Ramos.

Con menos fuerza física que en ocasiones pasadas buscó sin
éxito el gol el Real Madrid. Encontró un amigo en Dos Santos,
que remató un córner en su portería con peligro para riesgo, y
ni hubo espacio para la épica. La afición madridista no creía lo
que veía y el duelo murió sin capacidad de reacción de un equipo
que, cede el liderato, y encara el primer bache del curso.