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Tristeza MX, lo estadios lucieron vacíos

Alejandro Alfaro y Héctor Arreola

Fotos: Ramón Romero, José Luis García y Antonio Meléndez

EL adiós del futbol en las plazas mexicanas dejó al amante al
deporte de las patadas sin su pasión, sin eso que lo hace olvidar
las preocupaciones y tristezas, sin la emoción y sufrimiento que
el balón demuestra cada fin de semana.

Ayer en las plazas del balompié nacional no hubo futbol una vez
más.

El culpable puede ser cualquiera. Aunque al aficionado poco le
interesan los intereses de los árbitros, jugadores o directivos.
Lo hinchas quieren sentimiento y agitación. Conmocionarse con la
técnica individual de la figura de su equipo. Una jugada
individual, un drible, un festejo y hasta el canto de los
seguidores, el futbol demuestra cada semana que es más que un
deporte.

La pelota no rodó en el Nemesio Díez. El anuncio de boletos
agotados solamente adornó las paredes de las taquillas del
Infierno. El de Toluca no era un partido más. La visita de Cruz
Azul prometía con ser una espectacular, no solamente por el estilo
de ambos entrenadores, sino por la desesperación que tienen ambos,
la ansiedad de unan victoria y simplemente demostrar que uno es
mejor que otro. El rostro desencajado se presentó en el Víctor
Manuel Reyna. La gente se dio cita en la explanada principal del
también denominado “Zoque”. Las puertas se abrirían a las dos
de la tarde, pero incluso a un minuto de que supuestamente iniciara
el encuentro, todavía seguían con candados.

El seguidor fue el más dolido con el parón. Incluso en
Torreón, una de las plazas que más acompaña a su equipo,
prefirieron dejarlo para otra ocasión. El choque ante Monterrey no
es uno más. Pero ayer prefirieron dejar la emoción para abandonar
el TSM Corona vacío y sin el sentimiento que los caracteriza.

En una jornada complicada, todos los aficionados perdieron. No
hubo burlas en redes sociales, los memes no aparecieron y la gente
no saboreó el fin de semana como siempre, al contrario, fue un
dolor no ver el balón rodar en los estadios. La guerra MX con los
de pantalón largo mató la felicidad del deporte más hermoso del
mundo.