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Calles francesas se visten de color navideño

  • Miércoles 21 de diciembre de 2016
  • en Doble Vía

Desde la Avenida de los Campos Elíseos a las viejas calles de
la localidad de Estrasburgo, las ciudades francesas son pobladas
estas semanas por mercados navideños, una tradición que da color
y ambiente a Francia a finales de cada año.

Con 446 años de historia y un promedio de dos millones de
visitantes el Mercado de Navidad de Estrasburgo, en la región de
Alsacia, es el más importante y tradicional de Francia y el
emblema del resto de los que se celebran en todo el país
europeo.

Un total de 300 “chalets” de madera se han instalado en el
centro de la ciudad, próxima a la frontera alemana y que acoge la
sede histórica del Parlamento Europeo, para vender productos de
todo tipo.

Un árbol de Navidad de 30 metros de altura preside el mercado
que respeta las tradiciones e inunda de luz y música las calles de
la capital alsaciana.

Aunque el mercado de la vieja y bella Estrasburgo es el más
importante, tradicional e histórico, la capital francesa acoge
también numerosos mercados navideños y de todo tipo: de productos
ecológicos, noruegos, gastronómicos o de objetos antiguos.

La avenida de los Campos Elíseos acoge el más grande de todos
los que se celebran en la capital francesa y uno de los más
clásicos.

Las típicas casetas de madera y diversas atracciones han sido
instaladas ya desde el mes de noviembre para atraer principalmente
a las familias.

La mayoría son de puestos de comida y no faltan los vendedores
de castañas asadas, de dulces, bretzels, chocolates o de vino
caliente para calentar a los franceses y turistas que pasean en las
inmediaciones de la Plaza de la Concordia.

En los últimos años diversas atracciones, propias de parques
de diversiones, han hecho su aparición para atraer a los niños,
pero los puestos de comida, bebida y dulces siguen acaparando la
mayor parte del espacio comercial al que acuden, por la noche y
abrigados, miles de parisinos y turistas.

“Los mercados son una tradición de finales de año para
nosotros. Se venden productos totalmente franceses y también se
pueden comprar ropa y regalos”, comentó Richard, quien ofrece
paseos por París en una moto con remolque provisto de cobijas para
el frío y con decoración navideña.

“Viene mucha gente de Europa y de América. Lo típico son las
manzanas de amor, la sopa de lentejas, hay quesos, hay de todo”
explico Richard a Notimex.

En el mercado tampoco falta la pista de patinaje exterior y una
interior, que asevera ser la más grande del mundo bajo techo, y
que se ha instalado en el Grand Palais, un edificio histórico
vecino al mercado.

A diferencia del de Estrasburgo, el mercado de París permanece
abierto hasta principios de año y es muy visitado en los primeros
días del Año Nuevo.

Debido a la amenaza terrorista que se cierne sobre Francia,
golpeada en 2015 y 2016 por los atentados más sangrientos de toda
su historia, la seguridad de los mercados ha sido reforzada, sobre
todo en el de Estrasburgo, que según reportes, podría ser blanco
de un ataque.

Por ello, en el mercado de los Campos Elíseos de París, al
igual que en todos los que se han instalado en Francia, agentes de
policía, algunos no uniformados, fueron colocados
estratégicamente en las entradas de estos lugares para tareas de
vigilancia.

También fueron instalados bloques de concreto para evitar
atentados como el ocurrido el 14 de julio pasado, en el puerto
sureño de Niza, donde un hombre atropelló con un camión de carga
a la multitud en un ataque inédito que dejó 86 muertos y más de
300 heridos.