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Dicen adiós a las carreras de galgos

Uno de los pasatiempos más típicos de las clases populares de Londres, las carreras de galgos, desaparecerá de la capital británica en los próximos días con el cierre de su último canódromo.

Londres llegó a disponer de más de 20 de estos circuitos, que atraían a miles de apostadores, para una tarde de entretenimiento barato, pero solo queda uno, el Wimbledon Stadium, en el suroeste.

Víctima de los cambios culturales y del avance imparable de la construcción, el sábado se disputarán en él las últimas carreras antes de su demolición.

La instalación, construida en 1928, será sustituida por 600 apartamentos y un nuevo estadio de 11 mil plazas para el equipo de futbol de tercera división AFC Wimbledon.

En el penúltimo día de carreras, los aficionados a este deporte lamentaban el cierre.

Tradición importada de Estados Unidos en los años 1920, las carreras de galgos florecieron en todo el país, en grandes estadios londinenses. Pero Catford cerró en 2003 y Walthamstow, en 2008, dejando a Wimbledon -sede del English Derby, la carrera más importante del país- como el único con un código postal londinense.

Unas mil 500 personas llenan la única tribuna restante para ver las 12 carreras, que se corren en intervalos de 15 minutos.

Los espectadores son una amalgama de viejos aficionados, nuevos hípsters, grupos de amigos en plena salida nocturna, e incluso familias con niños. Algunos visten para la ocasión: hombres con americana y zapatos lustrados, y mujeres con vestidos de noche.

Darren, de 40 años, lleva la mitad de su vida viniendo al estadio. “Estamos perdiendo un trozo de historia aquí. Una vez termina, ya no lo recuperaremos”.