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La Navidad por el mundo

CARNAVAL DE INVIERNO DE QUEBEC

Cultura, entretenimiento, deporte y mucha diversión bajo cero son la apuesta principal del Carnaval de Invierno de Quebec que ya se prepara recibir del 26 de enero al 11 de febrero, a miles de locales y visitantes ansiosos de gozar con las bondades de este blanco destino.

De acuerdo con los organizadores, entre los principales atractivos del Carnaval, considerado el segundo más grande del mundo, solo después del de Mardi Grass de Nuevo Orleáns, están sus dos desfiles, la coronación de su reina y la presencia del Bonhomme (hombre de nieve), quien encabeza la transformación del Parc de l’Esplanade en un paraíso para toda la familia.

Chicos y grandes encontrarán algo que hacer en este espacio donde el juego y las competencias son motivo para divertirse en grande, lo mismo en el tiro de hachas, el hockey, las carreras de trineos tirados por perros, o la de canoas que se deslizan sobre las congeladas aguas del Río San Lorenzo. El patinaje y el sky son otras de las actividades más socorridas por visitantes y nativos que, bien abrigados, salen a disfrutar de las calles, su ambiente de fiesta interminable y sus delicias culinarias.

Otra gran muestra de arte se puede apreciar en una de las mayores atracciones de la temporada, el Hotel de Glace (Hotel de Hielo), una monumental edificación que se construye a lo largo de cinco semanas y en la que se emplean 30 mil toneladas de nieve y 500 toneladas de hielo. El hotel abrirá al público del 4 de enero al 25 de marzo.

Decenas de artistas locales participan en esta escultura gigante, donde cada espacio es por sí mismo una escultura dentro de este hotel 100 por ciento orgánico.

 


 

LA PLAZA ROJA  RESPIRA

AMBIENTE NAVIDEÑO

La capital rusa se ha vestido con sus mejores galas para recibir el Año Nuevo, la fiesta más querida desde siempre por los rusos, y su lugar más emblemático, la plaza Roja, ya respira el mejor ambiente navideño.

Niños, jóvenes y mayores, moscovitas o turistas, ya disfrutan de la gran pista de patinaje sobre hielo inaugurada, como cada año, por los grandes almacenes GUM, mientras un mercadillo navideño hace las delicias de los visitantes.

El mercadillo, integrado por casi una treintena de casetas y tenderetes con souvenirs, atracciones para los más pequeños y puestos de comida tradicional rusa, es una incursión obligada para empaparse del ambiente festivo de la capital.

El principal protagonista del Año Nuevo ruso, el Ded Moroz (el Abuelo Frío), hermano cercano de Papá Noel, también visitó Moscú este mes para informar sobre su gira por la geografía rusa de cara a las próximas fiestas.

“No llevo la cuenta de las ciudades que visito. No lo saben bien ni en mi servicio de prensa. A veces dicen que he visitado una ciudad, y yo mientras visito cuatro”, dijo en una conferencia ofrecida esta semana en la agencia Rossia

Sevodnia.

Asegura que en ningún momento quiere rivalizar con el Santa Claus de la cultura occidental.

“Somos amigos y colegas. ¿En qué podemos competir? ¿En la cantidad de acciones buenas que hace cada uno?”, preguntó Ded Moroz en su encuentro con los periodistas.

Y es más, recordó que se reúne a menudo con sus compañeros de Occidente para “intercambiar experiencias”.

 

MILÁN CELEBRA CON EL PANETTONE

MÁS GRANDE DEL MUNDO

Milán, la ciudad que vio nacer el “panettone”, le rinde un homenaje con un ejemplar gigante de este bollo navideño tradicional italiano, que cuenta con pasas y frutas.

Se distribuyó gratuitamente mil 200 trozos de 140 kilos y dos metros de alto en la magnífica Galería de Víctor Manuel II, a dos pasos de la Catedral.

“El panettone es el típico postre de Navidad. Aunque cambien las modas y las culturas, el panettone sigue siendo una tradición inalterable”, explica a la AFP Angelo Bernasconi, dueño de la pastelería San Gregorio, cuyo equipo elaboró el bollo gigante.

Su establecimiento hornea miles de unidades al año, que son vendidas en Italia y también en el extranjero. Cada semana, 200 de sus panettoni se envían a una tienda de Nueva York.

A pocos días de la Navidad, la pastelería no para de trabajar, explica Savino Moretti, socio de Bernasconi, que se jubiló pero sigue acudiendo dos veces a la semana para aconsejar al equipo del local en el que trabajó durante medio siglo.

Moretti y Bernasconi, de 68 y 67 años, respectivamente hacen panettoni “desde hace más de 50 años”. Y según ellos, el secreto es la masa madre, que puede dar nacimiento a una infinidad de bollos si se trata correctamente. Notimex