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Los genes orillan a los rusos al trago

La genética aporta elementos que explican la afición de los
rusos por la bebida, específicamente el ritmo con el que
metabolizan las bebidas con contenido alcohólico, señalan
expertos.

En efecto, por su conformación genética, similar a la de otras
nacionalidades europeas, la metabolización alcohólica es más
lento que entre los asiáticos, en quienes ese mismo proceso se
realiza a mayor velocidad.

La diferencia es que los rusos tienen más tolerancia al alcohol
que personas asiáticas, señala la especialista rusa Svetlana
Borinskaya, miembro del Instituto Vavilov de Genética General en
Moscú, citada por Russia Beyond the Headlines (RBTH).

Se podría decir que los genes no hacen que los rusos beban,
pero sí se lo permiten, explica la científica.

Al factor genético se agrega el aportado por las regulaciones
estatales del alcohol. En los siglos XVI y XVII fue introducido un
sistema estatal de cobro de impuestos en las tabernas.

Se les exigía a los dueños de esos establecimientos aportar un
impuesto fijo con independencia de la cantidad de vodka o vino que
vendieran, lo que incentivó la venta de tanto alcohol como fuera
posible. El tesoro estatal recibió importante sumas de dinero, y
los rusos se fueron acostumbrando a consumir alcohol, señala
RBTH.

Con el paso del tiempo quedó en claro los perjuicios del
consumo exagerado del alcohol, de forma que hacia fines del siglo
XIX y principios del XX comenzó una ola prohibicionista, que
llevó a su prohibición total por el zar Nicolás II hacia
comienzos de la II Guerra Mundial.

Tras el ascenso bolchevique, la prohibición se mantuvo hasta
1923, aunque a partir de ea fecha hubo campañas contra el consumo,
la más importante entre 1985-1990 bajo el régimen de Mijail
Gorbachov.

En esos años la venta de alcohol se permitía pero solo cinco
horas al día, además de que los precios fueron aumentados y
muchos viñedos destruidos.

En los años recientes el consumo de alcohol por parte de los
rusos ha disminuido. Un reporte de la Organización Mundial de la
Salud (OMS) en 2010, mostró que el consumo ruso de alcohol era el
cuarto más importante a nivel mundial.

La cantidad era de 15.1 litros por persona al año, muy cerca
del de Belarús (17.5), Moldova (16.8) y Lituania (15.4), pero el
año pasado la cifra reportada era de poco más de 10 litros por
persona al año.