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Primer despido por delito sexual queda plasmado en papiro

  • Redacción
  • Lunes 16 de abril de 2018
  • en Doble Vía

El caso de Paneb, un reconocido maestro artesano que cincelaba las tumbas de los faraones hace más de tres mil años es uno de los primeros registros de hombres poderosos que habrían perdido su empleo por cargos de mala conducta sexual.

Su historia quedó registrada en tres hojas del llamado Papyrus Salt 124, un documento que data de alrededor de 1200 años A.C, en posesión del Museo Británico desde principios del siglo XIX, cuando el egiptólogo Henry Salt lo trajo de Egipto.

En el papiro, en medio de transacciones sobre el alquiler de burros y hechizos que protegen de las pesadillas, se incluye un borrador de una carta al visir Hori, uno de los más altos funcionarios políticos en la tierra, escrita por Amennakht en relación con un obrero de Deir el-Medina, una ciudad de artesanos ubicada en la ribera occidental del Nilo, frente a la gran ciudad de Tebas.

El relato hace referencia a Paneb, que de acuerdo con expertos en historia legal egipcia antigua, pertenecía a un selecto grupo de artesanos. Sin embargo, su corrupción y trato a las mujeres le pudo haber costado su

trabajo.

La historia de Paneb no es nueva y fue revisada recientemente por Narratively, un portal especializado en historia egipcia, que ha apodado al artesano como un "chico malo" del antiguo Egipto. Al volver a evaluar la historia en la era de #MeToo cambia esta descripción simplista del antiguo "villano".

La primera traducción de esta historia se remonta a 1870, pero un ejercicio posterior, en 1929 señala a Paneb como acusado de desnudar a una mujer llamada Yeyemwaw, arrojarla contra una pared y violarla. En la hoja de cargos y aunque catalogados como un solo delito se incluye una lista de otros casos similares de mujeres afectadas. Lo que da una idea del peso de este delito frente a otros como del robo de tumbas. Aun así, cita el portal Quartz Africa, es notable que la agresión se señaló como un crimen y que todas sus víctimas son nombradas.

Los estudios previos de la sal de Papayrus 124 tampoco se han centrado en la mala conducta sexual, pero en la era posterior a Weisntein que pedía tolerancia cero al asalto sexual, no hay tolerancia implícita para el comportamiento de Paneb.

"Aún más interesante que lo que está en el documento es lo que queda fuera, a saber, la cuestión del consentimiento, que plantea preguntas fascinantes no solo sobre el antiguo Egipto sino también sobre el mundo moderno", escribió la historiadora Carly Silver.

El relato
antiguo da cuenta sin embargo de que un delito sexual tenía el mismo peso que el robo de tumbas.