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Promueven el viernes social para los “godinez” japoneses

Este viernes es "Premium Friday" en Japón, una campaña
gubernamental para incitar a las hordas de "salarymen" extenuados
por horas extras a salir temprano de la oficina y disfrutar de la
vida. Unos de compras, otros de copas o quizá meditando como el
primer ministro.

Y es que el último viernes de cada mes podrán salir de la
oficina a las tres de la tarde.

El mismísimo primer ministro Shinzo Abe se apuntó tomándose
la tarde para una meditación zen en un templo de Tokio.

Maki Suzuki, de 34 años, pasó la suya en un museo con unos
colegas y luego se fue de cena. "No forma parte de nuestra cultura
tomarse vacaciones largas", declara esta empleada del grupo de
bebidas Suntory Holdings. "Es demasiado difícil, pero librar una
tarde entra dentro de lo posible".

La iniciativa se propone estimular la tercera economía mundial
y, de paso, contribuir a cambiar la forma de trabajar de los
japoneses. Actualmente el valor de un empleado se mide por el
número de horas de trabajo.

Las empresas no han desperdiciado la ocasión para hacer
negocio. Algunos con ofertas de viaje de fin de semana, menús
especiales en los restaurantes e incluso fletando un tren especial
para una excursión de varias horas regada con alcohol.

Otros propusieron descuentos para inscribirse en un servicio de
encuentros o hacerse una prueba de detección de cáncer.

Pero muchas empresas siguieron con la rutina como si nada,
saliendo de la oficina a horas avanzadas de la noche. Según un
sondeo realizado por la compañía que gestiona espacios culturales
sólo el 3 por ciento de los mil 603 empleados interrogados iban a
participar en la operación. OTRA FORMA DE TRABAJAR

"Cuando mencioné el Premium Friday a mis amigos me dijeron:
'¿pero de qué estás hablando'", confirma Nami Kawasaki, de 43
años. Él tuvo que descontar las horas para tener derecho a este
fin de semana largo, como en la mayor parte de las empresas, entre
ellas los constructores de automóviles Toyota o Nissan.

Otros tuvieron más suerte, como los empleados de Soft Bank
Group, que salieron antes sin recorte salarial ni de vacaciones,
según un portavoz del gigante de las telecomunicaciones. Y a
partir de abril incluso cobrarán un sobresueldo de 10 mil yenes
por mes (83 euros) para gastarse ese día, u otro.

"A los japoneses les cuesta tomarse un día de descanso, por lo
que tenemos que establecer las condiciones para que cada quien se
lo autorice", explica a la AFP Masanao Ueda, un responsable de la
federación patronal Keidanren.

El bienestar de los empleados no su única meta. "Esperamos
fomentar el consumo a corto plazo cambiando nuestro estilo de vida,
la forma de trabajar y de pensar", dice.

Un doble objetivo que deja a los analistas perplejos. "Esta
campaña no va a reactivar de repente el consumo, ni hacer cesar
las largas jornadas laborales", estima Naoko Kuga, del instituto de
investigaciones NLI.

Hará falta mucho más para que las familias japonesas consuman
más, tras años de deflación que incitaron a la prudencia.

Además ningún Gobierno logró reformar el modo de trabajo. La
duración legal es de 40 horas semanales, pero muchas compañías
van más allá hasta el punto de poner en peligro la salud de sus
empleados.

En 2015, un joven de la agencia de publicidad Dentsu se suicidó
el día de Navidad tras haber efectuado hasta 130 horas extras por
mes.

Este caso ha abierto un debate sobre el sistema de evaluación
de los empleados en función de su resistencia, un modelo surgido
en la posguerra.